
Reducir la contaminación supone costes, pero es rentable. A través de una empresa privada fundada por el Gobierno Británico, se ayuda a las empresas para que entiendan que el coste de contaminar es más alto que el coste de reducir esas emisiones. Con ello, han conseguido que sus clientes ahorren 1.000 millones de libras en 7 años aplicando planes de reducción de CO2. Un ejemplo a seguir para el resto de países.
Cuando entró en vigencia el Protocolo de Kioto, el Gobierno Británico ya contaba con una experiencia de 4 años en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
Ahora se centran en construcción de edificios energéticamente sostenibles y ecológicos con el objetivo de reducir las emisiones a 0. Una tarea complicada que se hace más fácil si los empresarios son conscientes del daño medioambiental que supone la contaminación.
























19th Octubre 2008
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10 Marzo 2010