No más nucleares en Japón (de momento)
Japón va a demostrar que se puede vivir sin energía nuclear. Japón va a convertirse en el ejemplo para todos los grupos antinucleares del mundo. Se ha desconectado el reactor 3 de la nuclear de Tomari, el último de los 54 del país. Antes del desastre de Fukushima, se producía un 30% de la electricidad del país a través de esta peligrosa fuente de energía.

Aprovechando el hecho histórico, diversos grupos en contra de la energía nuclear se manifestaron en el centro de Tokio para celebrar el apagón y expresar su rechazo (y su triunfo, de cierto modo) a este tipo de energía.

La oposición de las prefecturas impide de momento poner en marcha las nucleares. Pero no todo es positivo en este proceso de desmantelamiento nuclear, ya que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) ha advertido de que Tokio se enfrentará a un grave problema económico por su pérdida de competitividad y por el aumento de las importaciones energéticas. Prevé apagones en verano si no conecta de nuevo los reactores. ¿Será posible ahorrar suficiente energía para no llegar a esa situación? Los japoneses lo están intentando.

Tras el accidente de Fukushima, Japón paró 17 reactores de la costa este. Algunos porque quedaron dañados por el tsunami, y otros, porque estaban en una zona sísmica y nadie quería arriesgarse a otro escape radiactivo. Paulatinamente, fueron apagando el resto, sin que, de momento, haya una fecha de reinicio. Japón era, tras Francia y Estados Unidos, el país que más dependía de la energía nuclear.

Aunque muchos reactores han superado las pruebas de resistencia, las autoridades locales se niegan a conectar de nuevo las centrales por la pérdida de credibilidad del Gobierno y de la industria nuclear.

Tras Fukushima, Tokio anunció que el Ministerio de Medio Ambiente pasaría a controlar la seguridad nuclear. Ese cambio legal sigue en debate, algo que no ayuda a la credibilidad de las nucleares.

Los ecologistas creen que el caso japonés demuestra claramente que se puede vivir sin nucleares. Tan sólo es necesaria una decisión política.