No se ve un final para las nucleares
Según el OIEA (Organización Internacional de Energía Atómica), Tepco, la empresa propietaria de la central nuclear de Fukushima, no tomó las medidas suficientes para evitar el accidente de Fukushima. De esta afirmación se pueden sacar diversas conclusiones. La primera de todas, que es muy fácil cargar, a posteriori, toda la culpa sobre la empresa propietaria. Más bien parece que, el organismo internacional que cuida por la seguridad del sector de la energía nuclear quiere dar a entender que el resto de centrales sí están preparadas. Pero, ¿cómo saberlo hasta que se produzca un terremoto bajo sus pies?

Por otra parte, Tepco (Tokyo Electric Power) ha confirmado que va a verter hasta 11.500 toneladas de agua radiactiva procedente de Fukushima al océano Pacífico. Parece increíble que lo pueda hacer con total tranquilidad, avisando. Por favor, el mundo entero, que me escuche, voy a contaminar el océano, pero no pasa nada, no hay que preocuparse, si no, no lo diría tan tranquilamente.

Mientras, el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Yukuya Amano, ha asegurado que la empresa no tomó las medidas suficientes para evitar este accidente. Pero no veo de qué sirve esta crítica ahora. Si el organismo internacional que se supone tiene que velar por la seguridad nuclear no lo sabía antes de que ocurriera el accidente, ¿quién puede asegurar que no ocurra algo parecido en otra de las centrales nucleares del mundo?

Otra de las centrales nucleares que pertenecen a la empresa Tepco, situada en Kashiwazaki, puede aguantar terremotos de hasta 6,5 grados en la escala Ritcher. El problema es que Japón es una zona donde suceden terribles terremotos cada cierto tiempo y, como se ha podido comprobar hace unas semanas, pueden ser mucho más destructivos de lo que aguantan las centrales nucleares, por muy bien construidas que estén.

El máximo representante de la agencia nuclear de Naciones Unidas ha convocado una reunión para junio a la que asistirán los ministros responsables del tema de cada país. Se tratará de sentar las bases para que no se repitan accidentes como el de Fukushima, de fijar unas normas de seguridad más estrictas, más seguras. En otras palabras, las centrales nucleares no se van a desmantelar.

El propio Gobierno japonés ha asegurado que la radiación continuará saliendo de la central durante meses.