Nueva directiva europea sobre el uso de animales en experimentos
El Parlamento y el Consejo Europeos han promulgado una directiva para que se reduzca el número de experimentos sobre animales en la Unión Europea. Asociaciones en defensa de los animales han celebrado esta iniciativa porque supone “un paso adelante” y existen “alternativas” a este tipo de investigaciones en animales. Una de las portavoces de la Plataforma Leyes Animales ¡YA!, Gloria Torres, ha afirmado que estos experimentos son “crueles” y se emplean en un 60% para investigación armamentística y sólo en un 10% para usos médicos. También se realizan experimentos para productos de limpieza y maquillaje. Además ha destacado que hay métodos alternativos a las experimentaciones eventuales. “Con los desarrollos actuales de la técnica es muy fácil emplear otros métodos que no sean tan crueles para los animales. No sabemos la cantidad de barbaridades que se hacen en los laboratorios. Son experimentos bestiales y que además utilizan miles y cientos de animales”.

Por otra parte, Pedro Pozas, portavoz del Proyecto Gran Simio, ha aplaudido la decisión del Ejecutivo europeo en relación con los grandes simios, ya que la directiva prohíbe por completo la experimentación con ellos, aunque ha señalado su disconformidad con la legislación respecto a los primates, a los que “sólo les da cierta protección”. Según algunos eurodiputados, esa prohibición habría perjudicado la investigación sobre enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. La nueva legislación comunitaria sobre experimentación con animales limita el número de experimentos y prohíbe el uso en ellos de grandes simios como gorilas, orangutanes (en la imagen) o chimpancés. El pleno de la Eurocámara aprobó el acuerdo negociado entre sus representantes, aunque Los Verdes consideran que no es lo bastante ambicioso.

La nueva legislación obligará a las autoridades nacionales a dar preferencia a los métodos alternativos frente a la experimentación con animales siempre que sea posible y a garantizar que el número de animales utilizados en las pruebas sea el mínimo. Además, sólo se podrán autorizar los ensayos que supongan un “mínimo dolor, sufrimiento y angustia” para los animales. Además, las autoridades nacionales deben garantizar que cada año se efectúan inspecciones de, al menos, un tercio de los laboratorios donde se usan animales.