Nueva plaga en el delta del Ebro: el caracol manzana
Parece que al río Ebro le tocan todas las plagas. Si aún no se ha repuesto de la dañina invasión del mejillón tigre (y quién sabe si algún día se librará del todo del molusco y sus negativas consecuencias), ahora tiene también que lidiar con una nueva especie que se resiste a desaparecer de sus aguas.

Los responsables de la gestión del río han probado todo tipo de métodos para expulsar o aniquilar al caracol manzana, pero nada funciona. Este pequeño caracol de color entre verde y amarillo, de ahí su nombre, resiste. Se ha desecado parte del río durante meses, se ha lanzado cal viva y nada. Los agricultores de la región desesperan.

Esta especie, el caracol manzana, fue descubierta en la zona del Delta del Ebro, por primera vez, en agosto de 2009, entre los municipios de l’Aldea, y Camarles. Su expansión preocupa, sobre todo, por lo dañino que puede resultar para los cultivos de arroz. El caracol manzana se considera una de las cien peores especies invasoras sobre los cultivos de arroz, que ya ha causado estragos en diferentes países y ha demostrado su resistencia a los métodos de control.

Pero ahí no acaba el problema. Se teme que se extienda hacia el sur. Hacia la Albufera de Valencia, otra zona donde el cultivo de arroz es muy importante para la economía de la región. El caracol manzana es una especie muy resistente que se reproduce a gran velocidad. Ya afecta a una extensión de unas 9.500 hectáreas. La Generalitat de Cataluña ha destinado 3,5 millones de euros para su erradicación desde el pasado año, pero ha servido de muy poco.

Pero, ¿cómo aparece de repente una especie en un lugar donde nunca había habitado? Se cree que haya podido aparecer como resultado de su empleo en la instalación de acuarios. El margen izquierdo del Delta del Ebro, en Cataluña, es el área más afectada.

Se siguen aplicando métodos para eliminar al persistente bicho. Se ha echado saponina, un producto tóxico que se ha vertido a los campos desde helicópteros y tractores. El tratamiento cuesta unos 160 euros por hectárea, pero sólo ha sido efectivo alrededor del 60%.

Un caracol manzana puede poner entre cuatrocientos y quinientos huevos cada diez días. A los ocho meses, las crías son fértiles. No hay más que hacer el cálculo para darse cuenta del grave problema. En diciembre de 2010 se contabilizaron seis millones de caracoles en el delta del Ebro, según datos de la Generalitat. Unas 450 parcelas de arrozales permanecían afectadas por la plaga, 140 con un nivel muy grave, es decir, más de cincuenta ejemplares por metro cuadrado. En una noche, dos caracoles pueden comerse 400 raíces de arroz, el equivalente a una parcela. Por tanto, es un problema medioambiental, económico y social. Un pequeño animal que es capaz de destrozar los campos y el modo de vida que se ha llevado practicando durante años, siglos, en una región.

Originario de Sudamérica

El caracol manzana (Pomacea canaliculata) es un caracol acuático originario de Sudamérica. Puede llegar a los quince centímetros de diámetro y pesar cerca de seiscientos gramos de peso. Se desarrolla en zonas de corrientes de agua y temperaturas altas. Es capaz de pasar un largo tiempo enterrado bajo el fango sin necesidad de oxígeno, aunque deben salir fuera del agua para incubar, lo que hacen en diferentes tipos de malas hierbas y, sobre todo, en estructuras duras como puentes, compuertas o piedras.

Aunque con las medidas tomadas hasta ahora no se consigue eliminar, sí se ha logrado que no se expanda, lo que ya es de agradecer. De momento, el resto de España y de Europa no corren peligro. Pero algunos expertos y los agricultores critican la poca atención que se le está dando tanto por parte del Gobierno español, como de la Unión Europea. El objetivo principal de la Generalitat es evitar a toda costa que pase al lado derecho del delta del Ebro.