Nueva vida para Gito, un bebé orangután maltratado
Gito ha pasado de soportar un maltrato que lo tenía enterrado en vida a estar más feliz que una perdiz. El antes y el después conmueve e indigna a un mismo tiempo y, como no podía ser de otra manera, su historia se ha hecho viral.

En este post vamos a hacer el recorrido completo, desde su desgraciada existencia a su actual situación, llena de amor y sorpresas diarias para él y para sus cuidadores. Si las cosas salen bien, en el futuro podría volver a la naturaleza.

¿Pero, qué ocurrió con Gito para que estuviera al borde del abismo? Este bebé orangután tuvo un comienzo de vida muy dramático. Solo un giro inesperado de su destino podía salvarle del que parecía que iba a ser un negro futuro.

Si fuese un cuento comenzaría más o menos así: Érase una vez un bebé orangután maltratado, que estuvo cerca de la muerte. Su abandono dentro de una caja, en un estado que recordaba a un animal momificado, permitió que una ONG pudiera hacerse cargo de él. Devolverle la alegría de vivir, las ganas de comerse el mundo…

Nueva vida para Gito, un bebé orangután maltratado
Así es, aquel pobre animalito, que luego se llamaría Gito, fue salvado por una ONG en la isla de Borneo, Indonesia. Gracias a ella ha encontrado una nueva vida en un refugio de animales, donde incluso ha hecho amigos.

Pero no nos adelantemos a este final feliz. La mejor manera de llegar a él es conocer cómo pasó de parecer una momia cuando fue descubierto a lucir como una auténtico bombón. Fue en agosto de 2015 cuando lo encontraron dentro de una caja de cartón, a pleno sol.

Maltratado y abandonado

Quienes lo socorrieron creían que estaba muerto o, como mucho, le quedaba apenas un hilo de vida. Su apariencia momificada rompía el corazón e hizo creer en un primer momento que todo estaba perdido.

Nueva vida para Gito, un bebé orangután maltratado
Aunque no lo pareciera, el bebé orangután estaba vivo y, aún mejor, iba a salir adelante. En este caso, las imágenes valen más que mil palabras. Como puede apreciarse, su pena inmensa iba acompañada de una tremenda deshidratación, desnutrición y una importante enfermedad de la piel.

Voluntarios de la organización International Animal Rescue (IAR) salvaron a aquel bebé orangután que estaba en las últimas llevándolo a su refugio en la misma isla para curarlo.

Había pertenecido al jefe de una tribu local, tal y como se supe después, pero eso ya era pasado. Ahora había que ponerle un nombre y luchar por él. Bautizado como Gito, si conseguía sobrevivir de ningún modo iba a volver a sus orígenes. De hecho, si lo habían abandonado en una caja de cartón sucio a pleno sol había sido para muriera.

Luchando por Gito

Salvar a Gito no fue fácil. Se le proporcionaron cuidados intentivos, día y noche. Su infección cutánea era de tipo parasitario, y muy contagiosa, denominada sarna arcóptica. Su postura, replegada sobre su propio cuerpo, esperando la muerte, demostraba que ya ni siquera soportaba la picazón constante y el dolor que produce esta patología, extendida por todo su cuerpo. Ni siquiera tenía un solo pelo en su cuerpo…

Nueva vida para Gito, un bebé orangután maltratado
El equipo médico se entregó por completo para salvarlo. Mientras lo hacía, lógicamente, Gito estaba en cuarentena, aparatado del resto de orangutanes huérfanos que acoge el centro. Se le colocó un gotero, se le medicó, se le hicieron friegas con aceite para aliviarle el dolor y las “terribles molestias” que debía causarle esta severa enfermedad. Y amor, mucho amor, fueron muy amorosos con él, otra medicina que resultó decisiva para salvarle.

La ONG hizo entonces un llamamiento para financiar su cura. Gracias a los donativos y a su actuación se salvó a Gito de una muerte segura. De su pasado, mejor no hablar. O quizá sí, es importante concienciar sobre el drama que vive la especie. Así lo explicaba la ONG en su llamamiento:

Nunca sabremos exactamente lo que le pasó a Gito en los primeros meses de su vida. Es probable que su madre fue brutalmente asesinado y su bebé traumatizada fue arrancado de su cuerpo cálido y llevado en cautiverio.

Nueva vida para Gito, un bebé orangután maltratado
Pero ahora había que mirar al futuro. A pesar del estado impactante de Gito, sus cuidadores tenían la esperanza de que se recuperaría. Sus cuidados y la ayuda económica de gente de todo el mundo lo hizo posible.

Haciendo amigos

Gito pasó de no poderse ni sentar de pura debilidad a recuperar sus fuerzas. Superó sus problemas de salud y tuvo la suerte de conocer a Asoka, otro bebé orangután del refugio. Ambos juegan y descubren la vida, que ahora les muestra su mejor cara. Aunque, eso sí, todavía hay mucho que aprender para poder vivir en libertad el día de mañana.

La escuela de la jungla

En efecto, la vuelta a la vida salvaje está dentro de sus planes. Ellos todavía no lo saben, pero sus cuidadores, auténticos ángeles de la guarda, sí planean un mañana en libertad. Para ello, deben ir a la “escuela de la jungla”, un programa de larga duración que los preparaá para ello.

Durante los próximos cinco o siete años vivirán en el refugio preparándose para poder desenvolverse en su hábitat natural, explican sus responsables.
Nueva vida para Gito, un bebé orangután maltratado
Lógicamente, siempre estará el miedo a que vuelvan a caer en las garras del ser humano. No tiene por qué ocurrir, pero tampoco puede olvidarse que se trata de una especie muy castigada por la caza y la pérdida de su hábitat. Según Naciones Unidas, las amenazas que se ciernen sobre ellos obliga a hablar de una “extinción inminente”.

Actualmente, sus principales enemigos son el tráfico de animales (uso en zoos privados o como mascotas), la caza y la pérdida de hábitat. En concreto, la destrucción de selva en favor de la agricultura, en especial para los cultivos de aceite de palma. Si queremos ayudarles, como consumidores tenemos mucho que decir, y mucho que hacer el respecto.