Nuevos cargadores de coches eléctricos
Mucha gente se pregunta por qué no se ven en las calles más coches eléctricos, sospechan que hay intereses económicos o de otro tipo (que los hay, seguro), que las petroleras boicotean el uso de vehículos que no contaminan el medio ambiente. Quizá haya parte de razón, pero el verdadero problema es el tiempo de carga de las baterías eléctricas. En un coche impulsado con derivados del petróleo se tarda un par de minutos en llenar el depósito y seguir circulando. En los coches eléctricos hay que programar la apretada agenda para reservar un mínimo de media hora para recargar la batería y poder llegar a casa sin quedarse tirado a mitad de camino. Éste es, en realidad, el gran inconveniente que existe en el mundo de los vehículos eléctricos. Sin embargo, una empresa nipona, JFE Engineering, promete que el problema está casi solucionado.

Los responsables de JFE Engineering saben que incluso las baterías que tardan poco en recargarse (poco para el uso que se le da, se entiende) suele suponer, como mínimo, unos 30 minutos para conseguir un 80% de la carga total. Sin embargo, desde esta empresa anuncian que han desarrollado una nueva batería que tardará solamente tres minutos en estar al 50% de su carga o cinco en estar al 70%. En otras palabras, un tiempo comparable al tiempo que se tarda en repostar con coches a gasolina o diésel.

En las pruebas realizadas por la compañía automovilística Mitsubishi con el modelo i-MiEV se pudo recorrer una distancia de, aproximadamente, 80 kilómetros con una carga de sólo cinco minutos. Si se carga la batería por completo se podrán recorrer unos 160 kilómetros, más que suficiente para cualquier desplazamiento diario de, por ejemplo, casa al trabajo.

Además, la empresa JFE Engineering anunció que han desarrollado una versión económica de su cargador que no requiere un transformador y que, por tanto, su instalación cuesta 60.000 dólares (casi la mitad que un cargador convencional). Si cumplen los plazos, desde JFE pretenden que los nuevos cargadores se utilicen en Japón a finales de 2011. Podría ser el empujón definitivo que necesitan los coches que no contaminan el aire.