Nuevos descubrimientos sobre las causas de la mortalidad de las abejas
Varias causas explican la altísima mortalidad de las abejas: un ácaro que diezma las poblaciones, enfermedades, los pesticidas y otros químicos usados por la agricultura, el cambio climático, la contaminación… Lo que los científicos llaman Colony Collapse Disorder (CCD) ha acabado con unas 10 millones de colmenas y supone pérdidas económicas por valor de 2.000 millones de dólares sólo en los últimos seis años.

Ahora, científicos de la Universidad de Maryland y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos han aportado un nuevo elemento a este rompecabezas de las causas de la muerte de las abejas: una mezcla de pesticidas y fungicidas contaminan el polen que las abejas recolectan y toda una colmena muere a la vez.

Los investigadores han recogido polen de las colmenas situadas en la costa este, incluyendo el procedente de frutos como el arándano y la sandía, con los que se alimentan las abejas habitualmente. Las abejas que comen este tipo de alimento disminuyen su capacidad para resistir el parásito que causa el CCD. El polen contenía una media de nueve pesticidas y fungicidas diferentes, aunque alguno llegaba a contener 21 sustancias químicas diferentes. Los investigadores descubrieron que las abejas que comían polen con fungicidas tenían tres veces más probabilidades de estar infectadas por el parásito.

Un problema complejo

Así, los fungicidas, que, en un primer momento parecía que no afectaba a las abejas, en realidad, son parte importante del CCD, aunque sea indirectamente. La solución es clara: los agricultores deben reducir, o incluso evitar por completo, el uso de fungicidas. El CCD es causado por la combinación de varios pesticidas, lo que hace que el problema sea más complejo de lo que se creía.

Nuevos descubrimientos sobre las causas de la mortalidad de las abejas
Además, también la forma de pulverizar las sustancias químicas afecta a las abejas. Algunas de las abejas analizadas no se alimentaban de cultivos, sino de hierbas y flores silvestres, lo que significa que los químicos se distribuyen por todo el campo, traspasando los límites de los cultivos.

Por tanto, se confirma que son los químicos usados en la agricultura los que causan la muerte masiva de las abejas en el mundo, un grave problema ecológico.