Obama apoya a Shell para perforar en el Ártico
Estados Unidos acaba de dar una de cal y otra de arena en medidas de protección ambiental que afectan al planeta. Si hace unos días la administración de Obama anunciaba interesantes medidas contra los gases de efecto invernadero, ahora se luce impulsando el plan de la petrolera Shell para realizar perforaciones en el Ártico.

Para Greenpeace, se trata de una “indignante” concesión a la industria petrolífera. Auque el plan de perforación de Shell precisa más aprobaciones, los activistas han puesto el grito en el cielo al considerar que darles permiso para perforar en el mar de Chukchi, en las aguas de Alaska, Shell está mucho más cerca de iniciar su búsqueda de petróleo en el Ártico este verano.

De acuerdo con los activistas, una vez dado este paso, Shell podría empezar a perforar en 100 días. Respaldarla en sus “irresponsables” planes de explotación del Ártico, por otro lado, convierte en papel mojado su estrategia recién revelada para combatir el cambio climático, con vistas a la reunión climática mundial que se celebrará en París a finales de año.

Obama apoya a Shell para perforar en el Ártico
¿Cómo creerles, qué credibilidad pueden tener si ante decisiones clave las respuestas son contradictorias? Así lo expresa Greenpeace en el comunicado difundido tras conocerse el nuevo sí de Obama a la petrolera Shell:

Sí, es contradictorio. Por un lado Obama habla de recortar emisiones y por otro facilita al gigante del petróleo a ir a la última frontera del hielo a extraer más combustibles fósiles que están causando el cambio climático. No se puede jugar a dos bandas con el clima.

Dramáticas consecuencias

Shell se las promete felices y demuestra que no piensa detenerse ante nada. Con sus actuaciones, según denuncia Greenpeace, demuestra una sospechosa confianza en que logrará su objetivo pues, tal y como denuncia la organización, una de las plataformas que quiere usar en el Ártico, la Polar Pioneer, está cruzando el Pacífico camino a la costa oeste de Estados Unidos.

Como no podía ser de otra manera, Greenpeace va pisándole los talones con su barco Esperanza, en representación del movimiento global que apoya su campaña en contra de la explotación del Ártico, que apoyan más de 7 millones de personas en todo el mundo, entre ellos multitud de famosos.

Obama apoya a Shell para perforar en el Ártico
Greenpeace nos recuerda los riesgos de perforar en la región ártica, no sólo para la biodiversidad de la zona y la economía local, de la que dependen muchos pueblos, sino también para la salud del planeta a corto y largo plazo.

Para más inri, el riesgo de fugas es altísimo, y con Shell el peligro parece multiplicarse. Los estragos provocados por el vertido de la plataforma Kulluk en la costa de Alaska es un motivo de inquietud, pero no sólo eso. El propio departamento de Interior sitúa en un 75 por ciento las posibilidades de un vertido de más de un millar barriles si Shell realiza las prospecciones. ¡Para echarse a temblar!

De hecho, la última vez que Shell accedió al Ártico, la plataforma petrolera Kulluk encalló frente a las costas de Alaska. El desastre ecológico provocado fue de órdago, y sus consecuencias siguen sufriéndose. No fue el único, además, y Greenpeace está convencido de que su vuelta al Ártico significa nuevos derrames de crudo, es decir, nuevos dramas ecológicos.

Obama apoya a Shell para perforar en el Ártico
No es necesario recurrir a los argumentos de Greenpeace ni de otras tantas asociaciones ecologistas para entender que darles luz verde a los de Shell o a cualquier otra petrolera significa destrucción y catástrofes ambientales. Sin ir más lejos, una reciente investigación publicada en la revista científica Nature concluye que si queremos preservar el Ártico, es decir, el planeta, es necesario mantenerse lejos. O, como explican los científicos, dejar en su subsuelo las reservas de petróleo. De no hacerlo así, no podremos detener el avance de un cambio climático demoledor.