Obama rechaza el oleoducto Keystone XL
La solicitud para construir un oleoducto que permitiera transportar petróleo de arenas bituminosas de la región canadiense de Alberta hasta Texas, al sur de Estados Unidos, ha sido revocada por el presidente Barak Obama. Los asesores políticos del presidente han señalado que la aprobación de la polémica tubería Keystone XL haría distanciarse de la base política de ciudadanos que apoyan a Obama.

Además, los 20.000 puestos de trabajo que prometieron los defensores de la industria petrolera parece un cálculo demasiado optimista y que no compensa el perjuicio al medio ambiente. Muchos grupos políticos, en especial, los defensores del medio ambiente, pero también donantes al Partido Demócrata, se posicionaron en contra del proyecto.

Al presidente Obama le queda ahora aguantar las, por otra parte esperadas, duras críticas de Republicanos, así como de algunos sindicatos y empresas y del Gobierno de Canadá. Los ambientalistas, por su parte, se han apresurado a elogiar la decisión del presidente. Por su parte, el candidato a la presidencia del Partido Republicano Newt Gingrich dijo que la decisión se ha tomado para apaciguar a un grupo de extremistas de izquierda que viven en San Francisco. Un argumento con una elaboración digna de un escéptico del clima y de la Teoría de la Evolución.

El proyecto iba a atravesar una zona protegida, los acuíferos de Sand Hills y Ogallala, en Nebraska, lo que provocó numerosas protestas por parte de grupos ecologistas. La empresa solicitante, TransCanada, tiene ahora la oportunidad de proponer un nuevo trazado para ese oleoducto, que traería crudo desde el oeste de Canadá hasta las refinerías del golfo de México.

Según el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, el presidente Obama había prometido crear empleo y con la decisión ha incumplido la promesa. Le ha acusado, además, de no enfrentarse a los que le apoyan políticamente (¿es que pretendía que fuera en contra de la opinión de quienes le votan?), ni siquiera cuando se trataba de crear más puestos de trabajo. Ahora Canadá puede buscar pactos con otras naciones, como China, para vender su petróleo. Boehner ha añadido que las decisiones políticas del presidente empeoran la economía norteamericana, en lugar de mejorarla. Al menos, protege el medio ambiente.