Obstáculos y oportunidades para la implantación del coche eléctrico
Los vehículos eléctricos ya están aquí. Las marcas automovilísticas sacan más y más modelos. Hay coches eléctricos para todos los gustos, pequeños y grandes, para ciudad y para recorrer kilómetros. Hay, así mismo, varios modelos de motocicletas eléctricas. Pero, por la calle, se ven pocos. Los conductores no se deciden a comprar este tipo de vehículos no contaminantes. ¿Por qué?

El sector tiene algunos obstáculos que le impiden llegar al público de una forma masiva, pero también posee algunos potenciales que quizá aún no se hayan desarrollado y que podrían suponer el último empujón que necesita el coche eléctrico. El gran inconveniente (aparte de un precio mayor respecto a los coches contaminantes, que, en realidad, se amortiza por el ahorro en combustible más barato) es la necesidad de crear una infraestructura de puntos de carga. Pero, ¿es tan caro?

Gasolineras hay en todas partes. Pero no ocurre lo mismo con los puntos de recarga para vehículos eléctricos. Es una tecnología que acaba de implantarse. ¿Por qué no se instalan más puntos de recarga? Pocas ciudades o pocas empresas se arriesgan a invertir en una infraestructura que, de momento, no tiene mucho uso. Sólo algunas empresas con flotas de coches eléctricos o particulares que se lo pueden permitir lo hacen.

Pero, en realidad, los que viven en un piso y cuentan con una plaza de garaje pueden instalar un punto de recarga en dicha plaza sin el permiso de la comunidad. Sólo hay que comunicarlo. Así que no es tan complicado. Hay empresas que se encargan de realizar la obra. Una de estas empresas es Chargingbox. Su modelo Pole está pensado especialmente para particulares. Puede instalarse una carga de velocidad normal (16A 3.7 kW) o una carga rápida (32A 7 kW). El precio de este punto de recarga es de 795 euros más IVA. Otra posibilidad es instalar puntos dobles, para que, en el mismo espacio, se puedan recargar dos vehículos. Con la recarga rápida, a 32A 7 kW, un Renault ZOE o el próximo modelo Nissan Leaf, se puede recargar por completo en cuatro horas.

En total, contando con el precio del cargador, la obra de instalación, el coste total, en España, puede llegar a los 1.200 euros. ¿Es tanto, sabiendo que se va a tener la posibilidad de recargar cómodamente desde casa y que se va a usar un coche que no contamina?

Centros comerciales con placas solares

En cuanto a las oportunidades, hay un idea que aún no se explotado y que puede matar dos pájaros de un tiro: los centros comerciales, casi un modo de pasar el fin de semana para parte de la sociedad occidental. Muchos de estos centros comerciales se encuentran en las afueras. En otras palabras, se llega (sobre todo, en un país tan dependiente del coche como Estados Unidos) en coche.

Pero muchos de estos centros comerciales han tenido que cerrar debido a la crisis. El coche eléctrico podría convertirse en un revulsivo para que estos centros recuperen su actividad. No en vano, lo habitual es que, al menos, haya una gasolinera en las cercanías de cualquier centro comercial. ¿Y si se cambian las gasolineras por electrolineras?

Porque el coche sigue estando en el centro de la vida de muchas personas. Sin embargo, no podemos permitirnos el lujo de usar más petróleo. Por tanto, la solución es usar el coche, sí, pero el eléctrico.

Se considera Southdale, en Minnesota, como el primer centro comercial del mundo. Se inauguró en 1956. Ha pasado más de medio siglo desde entonces. Han evolucionado mucho… ¿o no? En realidad, no tanto. Quizá por eso estén en crisis. Quizá sea hora de darles otra oportunidad incidiendo en el respeto al medio ambiente y en impulsores de la movilidad eléctrica.

Obstáculos y oportunidades para la implantación del coche eléctrico
Los centros comerciales se pueden transformar en grandes puntos de recarga de los vehículos eléctricos. Mientras los coches y motos se recargan, las familias pueden aprovechar esas horas para hacer la compra de la semana o tomar algo en el centro comercial.

Es más, podría ser mucho más ecológicos. Los centros comerciales cuentan con grandes explanadas para aparcar, un lugar perfecto para instalar un techo cubierto por paneles solares. De este modo, no sólo se recargarían los coches eléctricos, sino que, además, se haría con energía limpia y renovable. No se matarían dos pájaros de un tiro, sino tres.