Otro derrame de petróleo, esta vez en Brasil
Las compañías petroleras repiten una y otra vez que la extracción de hidrocarburos en aguas profundas es segura. Pero no dejan de aparecer casos que lo desmienten. Esta vez ha sido frente a las costas brasileñas, donde se ha producido un derrame de 160 barriles de crudo.

Según la empresa estatal Petrobras, el volumen del derrame es pequeño y se originó por la rotura de una columna de producción del buque-plataforma Dynamic Producer, que se encontraba realizando ensayos de extracción en el yacimiento. Accidente, pequeña rotura, nada grave, una y otra vez las mismas palabras.

La fuga sucedió a 300 kilómetros del estado sureño de Sao Paulo, a 2.140 metros de profundidad, en la zona de la cuenca de Santos. Según los responsables de la empresa, no hay riesgo de que el vertido alcance las costas de Brasil. ¡Como si contaminar mar adentro no tuviera ninguna consecuencia! A través de un comunicado, la empresa petrolera ha asegurado que el pozo se encuentra cerrado y en condiciones seguras.

El crudo extraído proviene de una serie de rocas ricas en hidrocarburos situadas por debajo de una gruesa capa de sal. Pueden estar a una profundidad de hasta 7.000 metros bajo el nivel del mar.

Tras la rotura, el sistema de seguridad cerró automáticamente el pozo, ha señalado Petrobras en un comunicado. Se activó de inmediato el plan de emergencia y se movilizaron todos los recursos necesarios para la recolección de petróleo del mar y del crudo residual de la parte superior de la columna.

Para Adriano Pires, director del Centro Brasileño de Infraestructura, este nuevo vertido puso en evidencia una vez más que el petróleo se derrama y que constituye una actividad de riesgo. Y se pregunta si no es hora de cambiar la legislación y fiscalizar los derrames.

Brasil, con este tipo de yacimientos, quiere convertirse en una potencia energética. Los cálculos estimados señalan que hay, al menos, 50.000 millones de barriles de petróleo. A costa del medio ambiente.