Guerra al aceite de palma
Los impactos del aceite de palma en la salud y el medio ambiente son dos poderosas razones para regularlo de mejor manera. ¿Y acabar con él, prohibir su consumo vetándolo en tiendas o con legislaciones restrictivas sería la solución?

La situación está al rojo vivo, con noticias tan impactantes como la reciente decisión que han tomado varios supermercados de vetar productos que contengan este ingrediente, y el anuncio de otros muchos que están planteándoselo hacerlo.

A su vez, la Unión Europea se encuentra en un momento decisivo con su votación hoy, 4 de abril, de un informe que aboga por la eliminación progresiva del mismo en los biocarburantes en 2020, así como un único sistema de certificación para avanzar en la tan necesaria sostenibilidad de su cultivo.

Los supermercados, en pie de guerra

Son varias las cadenas de alimentación que acaban de anunciar la retirada del aceite de palma. Primero lo hizo la cadena de productos ecológicos SuperSano, realizando una retirada completa, mientras otras como Alcampo lo retirará de sus marcas blancas y otras grandes compañías están valorando si hacerlo.

Guerra al aceite de palma
Además del problema ambiental que implica su cultivo en cuanto a emisión de gases de efecto invernadero y deforestación, sus propiedades son poco saludables para el consumo, puesto que se trata de un producto rico en grasas saturadas. Además, según un reciente estudio, publicado en Nature a finales de 2016 por el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB) concluyó que el principal componente de esta grasa (ácido palmítico) aceleraba la metástasis cancerosa.

En otras palabras, la proteína clave en la multiplicación de las células tumorales absorbe grasas y el ácido palmítico, en este sentido, pueden considerarse cancerígeno.
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El quokka, un marsupial casi en peligro de extinción
Es una de las criaturas más adorables que existen, y su popularidad en los selfies es buena prueba de ello. El quokka es un bonito marsupial de pequeño tamaño (mide alrededor de 40 centímetros) nativo de la isla de Rottnest, que también se encuentra en el entorno de la ciudad de Perth, concretamente en la costa suroeste de Australia, y va camino de la extinción.

Aunque no es una especie de las consideradas en “peligro crítico”, la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza la clasifica a este encantador e inofensivo marsupial (Setonix brachyurus) como especie vulnerable.

Sus principales amenazas

Además de utilizarse en la investigación médica y de sufrir malos tratos por parte de personas sin escrúpulos, este animalito herbíboro suele ser presa de felinos, perros, aves y zorros. Por otro lado, el hecho de tener un carácter pacífico le ayuda a adaptarse a la presencia humana, sobre todo como consecuencia de su pérdida de hábitat.

Entre otras razones, por la deforestación y el desarrollo, a lo que hay que añadir el desarrollo de enfermedades como la distrofia muscular o la toxoplasmosis que los debilitan y llevan a una muerte temprana, con lo que se reduce la población.

El quokka, un marsupial casi en peligro de extinción
Igualmente, cuando las madres se sienten estresadas o perseguidas por depredadores expulsan a sus crías de su bolsa. Un mecanismo de defensa que en situaciones críticas como las que está sufriendo la especie se traduce en una merma todavía mayor de la población.

Por un lado, la expansión de la agricultura ha reducido su hábitat, ya de por sí reducido, al tiempo que aumentan su vulnerabilidad frente a depredadores como los zorros o los dingos, cuya población ha aumentado en los últimos años. Otras amenazas son la invasión de su hábitat y los incendios.

El hecho de que sea una especie amigable (aunque pueden morder, ojito), por otro lado, no significa que no esté protegida. No solo se trata de hacerse selfies con ellos, sino de su manipulación y, en fin, de humanizarlos dándoles comida que les puede enfermar, e incluso de hacerles daño de forma deliberada.
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Los manatíes del Caribe dejan de estar en peligro de extinción
Los manatíes del Caribe o antillano (Trichechus manatus) están de enhorabuena, pues los intentos de salvarlos de la extinción están dando sus frutos. Según ha anunciado el Servicio de Pesca y Vida Salvaje (FWS, por sus siglas en inglés), Estados Unidos lo ha tachado de su lista de especies en peligro de extinción por el gran aumento poblacional experimentado en las últimas décadas.

Los Trichechus manatus son una especie de sirenio de la familia Trichechidae que habita desde el golfo de México hasta la desembocadura del Amazonas.

Por su parte, los sirenios son un orden de mamíferos placentarios en el que se engloban distintas especies vivientes, entre ellas los manatíes, que a su vez se dividen en tres especies: el manatí antillano, el amazónico y el africano, con sus distintas distribuciones geográficas, acordes a su nombre.

En concreto, el manatí del Caribe ha logrado remontar el número de ejemplares tras años de esfuerzos conservacionistas en las aguas que bañan Florida. Actualmente, su número en dicho estado supera los 6.500, lo cual supone una gran diferencia con respecto a los años 70, cuando solo contaba con unos pocos cientos.

Especie amenazada

Pero no todo son alegrías, lógicamente. El hecho de que deje de considerarse una especie en peligro de extinción no significa que pueda dejarse de proteger. Muy al contrario, las autoridades del FWS advierten que de no llevarse a cabo las adecuadas medidas de protección la especie podría caer en picado de forma muy rápida.

Los manatíes del Caribe dejan de estar en peligro de extinción
“Aunque aún hay mucho por hacer para lograr recuperar los niveles de poblaciones abundantes, especialmente en el Caribe, el número de manatíes está aumentando y estamos trabajando activamente para eliminar la amenaza”, reza la nota de prensa difundida.
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La última reevaluación mundial de los osos polares realizada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha incluido a esta especie en la categoría de “vulnerables” en su Lista Roja de especies amenazadas.

La nueva reevaluación tuvo en cambio los cambios en la capa de hielos marinos, ya que el deshielo es la principal amenaza para su conservación y los resultados no han sido optimistas. Muy al contrario, se concluye que es muy probable que la población global de osos polares disminuya en más de un tercio en los próximos 35 a 40 años.

Estas conclusiones han llevado a la actual clasificación del oso polar como especie “vulnerable” en la Lista Roja. A su misma vez, según una investigación del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, existe un 71 por ciento de probabilidades de que se produzca una reducción de más del 30 por ciento con el paso de tres generaciones.

De acuerdo con el estudio, en cifras, ello significa que la población actual de unos 25.000 ejemplares se vería reducida a los 9.000 entre 35 y 41 años.

Osos polares en peligro de extinción
Los efectos serían dispares, puesto que los osos polares viven en una serie de subpoblaciones que no se distribuyen uniformemente a través del Ártico y, por otro lado, se tienen datos muy limitados sobre algunas de ellas, sobre todo las ubicadas en el Ártico ruso, básicamente por problemas de captura en vivo y etiquetado para hacer seguimientos.

Su estimación aproximada, como hemos apuntado, es de alrededor de 25.000, si bien algunas poblaciones son poco conocidas y se realizan estimaciones aproximadas que son más bien adivinaciones realizadas por el Polar Bear Specialist Group, perteneciente a IUCN.
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Denuncian el impacto ambiental y social de la industria porcina
Si este problema fuese una película y, por otro lado, no tuviese los tintes dramáticos que tiene, podría titularse algo así como “Este no es un país para cerdos”. Fuera de bromas, el informe que acaban de publicar distintas ONGs concluye que la industria española del porcino está provocando graves impactos ambientales y sociales.

Según el trabajo, realizado por las organizaciones Food & Water Europe, VSFJustica Alimentaria Global , CECU y Amigos de la Tierra, la industria española del porcino está experimentando una expansión descontrolada que está ocasionando efectos devastadores en diferentes zonas, sobre todo en Aragón y Cataluña.

El problema se centra sobre todo en las áreas rurales, señalan, donde están viéndose afectado el suministro de agua potable y dejando en una situación inviable a trabajadores y comunidades locales.

David Sánchez, de Food & Water Europe, explica que, al margen de detalles que también tienen su importancia, lo más preocupante es la conclusión a la que llega la investigación equiparando “la industria española del porcino con el modelo de ganadería industrial de Estados Unidos, caracterizada por una fuerte concentración de explotaciones en pocas manos”.

Denuncian el impacto ambiental y social de la industria porcina
Al tiempo que, por otro lado, provoca graves impactos ambientales “sobre el suministro de agua potable o sobre las poblaciones cercanas”. Un grave impacto que, además de producirse, “no está asumiéndose” por parte de la industria, explica el experto.
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El mundo celebró la ‘Hora de la Tierra’
La “Hora del Planeta”, también conocida como “Hora de la Tierra”, se celebró este sábado por la noche un año más. Con éste, se han cumplido ya los primeros once años de su celebración, y en cada edición son más los participantes.

En esta décima edición, en efecto, se sigue demostrando que aquella primera “celebración espontánea” nacida modestamente de la mano del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) Australia, hoy se ha convertido en un fenómeno global.

Han participado más de 178 países y, en sus distintas ediciones, casi 2.000 millones de personas de los cuatro rincones del planeta, dejando instantáneas inolvidables, si bien las imágenes más impactantes las han protagonizado monumentos emblemáticos de todo el mundo.

El mundo celebró la ‘Hora de la Tierra’
La Torre Eiffel, el Empire State Building, las pirámides de Egipto, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, el Times Square en Manhattan (Nueva York) se apagaron a las 20:30, salvando diferencias horarias. Son fotos y vídeos que han dado la vuelta al mundo, ocupando redes sociales, titulares y portadas por doquier.

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Cambio climático: el planeta entra en “territorio desconocido”
La ciencia no se cansa de seguir alertándonos sobre la que se nos avecina con el cambio climático tan crecido como lo tenemos. El último análisis sobre el estado de la cuestión viene de la mano de la Organización Meterorológica Mundial (OMM), y su conclusión es más de lo mismo, pero no por ello menos inquietante.

Se resume en una palabra: “alarma”. Por un lado, los científicos alertan de que estamos en una situación alarmante. Todas las luces rojas deberían encenderse porque, sencillamente, el cambio climático no se frena (las emisiones no se están recortando lo suficiente) y sus consecuencias están dejándose sentir según lo previsto.

Dentro de esas previsiones, por otro lado, siempre se deja un amplio margen para lo imprevisto, fundamentalmente porque no se cuentan con modelos predictivos tan efectivos o, si se quiere, confiables como para eso. Una circunstancia lógica si se tiene en cuenta que el cambio climático se caracteriza, precisamente, por una serie de factores que lo hacen imprevisible en gran medida.

Situación inédita en la historia de la humanidad

En su informe, la OMM explica que el cambio climático está llevando a la Tierra hasta situaciones inéditas en la historia de la humanidad. No en vano, hay que remontarse cuatro millones de años para encontrar transformaciones como las que están empezando a despertarse a consecuencia del calentamiento global.

Cambio climático: el planeta entra en “territorio desconocido”
En concreto, los científicos aluden a un cóctel lleno de incertidumbres que parecen salir de la caja de Pandora, un legendario recipiente de la mitología griega que contenía todos los males del mundo.

Entre otros, el mercurio al límite, pulverizando récords de temperaturas, con mínimos históricos del hielo marino y los niveles más altos de CO2, además de un rosario de eventos extremos que no cesan de producirse como si de una ruleta rusa se tratase. En resumen, es demasiado, y también está ocurriendo demasiado deprisa. Sencillamente, no estamos preparados para ello, advierten.
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Más árboles en nuestro entorno, más vidaTener una vida más larga y una mejor calidad de vida es uno de los efectos positivos que nos aporta un entorno verde, en el que estemos rodeados por árboles. En este post daremos un repaso a interesantes investigaciones que llegan a esta conclusión, de uno u otro modo.

Un trabajo publicado en la revista PNAS es una de ellas, pero lo hace yendo lejos, perdiéndose en la noche de los tiempos, en los inicios de nuestra evolución. Eso sí, revela que vivir no solo cerca de los árboles, sino en los árboles mismos permite tener una vida más larga.

Científicos de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos demostraron que volver a los árboles, yendo en contra de la evolución, podría ayudarnos a soplar más velitas.

El estudio llegó a la conclusión de que, tanto en los primates como en otros mamíferos arbóreos este hábitat reduce la mortalidad, retrasa el envejecimiento y, en fin, aumenta la longevidad. Se trata de un fenómeno similar al que la ciencia detectó aves y murciélagos, más longevos que otros animales no voladores de un tamaño parecido.

Del mismo modo que la vida en los árboles resulta protectora en muchos sentidos, se considera que el vuelo reduce la exposición a patologías, depredadores y otros riesgos.

Más árboles en nuestro entorno, más vida
La investigación analizó 776 especies de mamíferos, concluyendo que los animales capaces de trepar a los árboles viven más, hasta el punto de duplicar la esperanza de vida de mamíferos terrestres de tamaño equiparable que no pueden hacerlo. Una conclusión que, según los científicos, explica la elevada esperanza de vida de los primates, entre los que nos encontramos.

Sin embargo, ahora no lo hacemos, pero sí nos protegemos de muchos peligros mediante otros sustitutos, como son básicamente la vida en sociedad y las ventajas de la civilización. Para los humanos, las ventajas asociadas a la vida en entornos verdes actualmente viene de otro lado.

Un ambiente natural es benéfico

Entre los principales factores de la longevidad, además de la alimentación, un estilo de vida activo, la genética, el tipo de personalidad o el ambiente socio cultural, entre otros, destaca también el ambiente natural, según Caridad Llanes, geriatra y gerontóloga de la Facultad de Ciencias Médicas Calixto García de La Habana, en Cuba.
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