Paneles solares en el espacio
Los rayos del Sol, que nos permiten generar energía de una forma limpia y a partir de una fuente que no se agotará, no sólo llegan a la superficie de la Tierra, sino que antes, un instante antes, también llegan al espacio. ¿Cómo es esa energía? Al capturarse antes (en tiempo) y en un lugar donde no ha pasado por el filtro de la atmósfera terrestre, ¿tendrá más potencia, será posible recuperar más energía? De hecho, los satélites y otros dispositivos espaciales funcionan con energía solar.

Según algunos cálculos, la energía que se recibe del Sol fuera de la atmósfera terrestre es siete veces más potente que la que llega a la biosfera. Algunos científicos piensan que sería una buena idea desarrollar una estación solar espacial que abastezca al planeta de energía mediante una emisión inalámbrica.

John C. Mankins, ex jefe del Departamento de Innovación y Tecnología de la NASA, ha presentado un proyecto que tiene como objetivo crear una estación espacial que recoja la energía solar y, posteriormente, transmitirla de forma inalámbrica a cualquier lugar del mundo.

Varios estudios afirman que el Sol emite unas 7.700 veces más energía de la que necesita actualmente la humanidad. Pero, en el espacio, esa energía es aún mayor, ya que no hay atmósfera ni nubes que diseminen y filtren la luz. Los paneles fotovoltaicos situados en satélites que orbitan la tierra pueden reciben 1.371 vatios por metro cuadrado, frente a los 200 que llegan a la Tierra.

La idea es colocar en el espacio satélites que lleven incorporados grandes paneles solares y que orbiten en línea sobre el Ecuador terrestre para, desde allí, transmitir de forma inalámbrica la energía hacia cualquier punto del planeta a través de microondas electromagnéticas o a través de un láser, de modo que la atmósfera no frenaría todo el potencial de la energía solar pura. Suena a película de ciencia ficción, pero ¿no imaginó Julio Verne que llegaríamos a la Luna?

El satélite podría transformar el calor solar en electricidad y ésta en microondas capaces de ser transmitidas sin necesidad cables. Luego, ya en la Tierra, esas microondas serían convertidas nuevamente en electricidad.

Una gran ventaja sería que la energía solar podría ser captada durante todo el día ya que el satélite se situaría siempre entre la Tierra y el Sol y nunca estaría en sombra.

El problema es que el coste para llevar a cabo el proyecto puede ser enorme. Pero ya se están asociando algunas empresas e instituciones, como la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) o Mitsubishi y H-H. Están preparando una estación con cuatro kilómetros cuadrados de paneles solares, es decir, 1.600 veces mayor que las placas solares que posee la Estación Espacial Internacional.