Papá Noel, obligado a clausurar la Navidad por el cambio climático
Papá Noel sólo desea entregar carbón estas Navidades o, todavía mucho mejor, no regalarnos nada. Tan desesperado y compungido anda el hombre de rojo con el avance del cambio climático que incluso se ha planteado clausurar estas fiestas.

La cosa no viene de nuevas. El dichoso calentamiento global lleva años poniéndolo contra las cuerdas, agravando esta crisis existencial que sufre Santa Claus por el derretimiento del Ártico. No sólo lo ha dejado sin hogar, ya que su casa se ha inundado, sino que ha acabado con su buen humor y lo tiene al borde del llanto, totalmente entregado a la salvación del planeta.

Sumido en una depresión que podría dejarnos sin sus entrañables regalos estas Navidades, este particular Papá Noel made in Greenpeace ha olvidado su alegre Jo, Jo, Jo… Ahora sólo tiene la mirada perdida, sin ese brillo de felicidad, y todo gracias a la inefable interpretación que ha hecho el actor británico Jim Carter , mostrando una vis trágica memorable.

Salvar el planeta

Detrás de la anécdota, lógicamente, hay un mensaje muy serio. Dentro de la larga y ambiciosa campaña llevada a cabo por la ONG, el llamamiento de Papá Noel es un aldabonazo más a la conciencia del ciudadano para que sienta como suyo el problema del cambio climático.

Papá Noel, obligado a clausurar la Navidad por el cambio climático
En efecto, además de afectar con virulencia a los osos polares y a la supervivencia del hábitat de la región ártica, su derretimiento supone un desastre ambiental de órdago que afectará a todo el planeta. Que entrará en nuestras casas, y no precisamente como lo hace Santa Claus, por la chimenea con la intención de agasajarnos…

Muy al contrario, perder esta batalla medioambiental supondría una daño local inmediato. Si las temperaturas suben por encima de los 2 grados centígrados, el hielo ártico desaparecería por completo, ocasionando el aumento del nivel del mar, masivas pérdidas de especies, plagas y una debacle económica en buena parte del planeta. Todo un regalito.