Papamóvil eléctrico
La marca francesa Renault ha fabricado una edición especial de su modelo de furgoneta Kangoo que es cien por cien eléctrico y que, por tanto, no contamina al circular, para los traslados del Papa Benedicto XVI en la residencia del Vaticano. El vehículo es único, ya que ha sido diseñado según las exigencias de la Sede Apostólica. El Papa ya ha tenido la oportunidad de probarlo.

En las villas pontificias de Castelgandolfo, a unos 25 kilómetros al sur de la capital italiana, los directivos de Renault esperaban para entregar al Papa la donación. El vehículo es de color blanco y muestra en las puertas el escudo pontificio. Ha sido diseñado basándose en la Kangoo Maxi Z.E., cuyas medidas son 4,6 metros de largo por 1,8 de alto y 1,8 de ancho.

El nuevo “papamóvil” tiene un motor eléctrico de 60 caballos (CV) de potencia, así como una batería de litio que le asegura una autonomía de 170 kilómetros. Puede alcanzar una velocidad de 130 km/h.

Otras modificaciones especiales con las amplias ventanillas desmontables, las puertas traseras a contraviento, el techo de tela totalmente abatible para que pueda saludar en sus recorridos apostólicos y las barras de sostén entre el conductor y los asientos traseros. Todo ello, para que el Papa pueda ser trasladado de pie y saludar a las personas que vayan a verlo.

Además de la Kangoo papal, la empresa francesa ha donado un vehículo gemelo de color azul con una banda blanca y amarilla destinado a la Gendarmería Vaticana para los servicios de seguridad del pontífice. Los dos vehículos fueron transformados de manera especial, disponen de cuatro asientos forrados en piel, de los cuales los dos traseros son particularmente cómodos. Unas pequeñas plataformas eléctricas facilitan la entrada y salida del vehículo.

La Santa Sede ha desarrollado otras iniciativas ecológicas, como la instalación, años atrás, de miles de paneles solares sobre el aula de audiencias Pablo VI. En El Vaticano existen otros autos eléctricos: dos Smart que la Mercedes Benz donó a la Gendarmería Vaticana y dos golf car de la Chrysler que se usan en Castelgandolfo.

La compañía italiana Enel, por su parte, se ha comprometido a instalar, tanto en El Vaticano como en Castelgandolfo, ocho aparatos de alimentación energética para abastecer las necesidades de los vehículos eléctricos.