Pareja de tortugas rompe tras 115 años de matrimonio
Bibi y Poldi son dos tortugas que tienen nombres muy juveniles, pero en realidad ya son un par de abueletes centenarios que se han convertido en noticia no por estar a punto de celebrar su doble “boda de platino”, sino por algo bien distinto, entre la comedia y el drama. De forma inesperada, han roto una relación de pareja de nada y más y nada menos que 115 años.

Es difícil imaginar lo que debe ser pasar con alguien 115 años, pero igual de difícil era ni siquiera sospechar que su sólido “matrimonio” iba a estallar en mil pedazos, tal y como ha ocurrido. Según los cuidadores del australiano Reptilian Zoo Happ, donde viven las tortugas, todo empezó cuando la mujer, Bibi, inició la ruptura mordiendo un trozo de caparazón de Poldi por alguna razón desconocida. Ahora se sabe que aquella dentellada no fue una simple rabieta, sino que marcó el fin de la relación… y el inicio de una auténtica contienda.

Porque, además de haber entrado en crisis, este amor que parecía forever se ha convertido en un odio visceral. Ya se sabe, del amor al odio hay un paso, y en este caso los tortugones lo han dado, por ahora sin marcha atrás. Discuten que da horror verlas, y no soportan ni la más mínima convivencia. Sus diferencias irreconciliables han hecho imposible que compartan el mismo espacio.

Pese a lo negra que está la cosa, los cuidadores del zoo desean, más que esperan, una reconciliación. Hasta ahora, sin embargo, los intentos de especialistas en comportamiento animal no han causado ningún efecto. Ni Bibi ni Poldi han reaccionado a juegos, ni tampoco a las tentativas por aumentar su deseo sexual. ¿Qué ha podido enfadar a Bibi de tal manera? Averiguarlo lo haría todo más fácil, o al contrario. Quizás una gota colmó el vaso y la paciencia, aunque centenaria, llegara a su límite. En estos casos, el divorcio es lo mejor, y a ser posible con orden de alejamiento.