Paris podría ser neutra en carbono en 2050
París lleva tiempo reinventándose en esto de ser más verde. Si perder su esencia, esa que la convierte en una ciudad única, con mucha historia y encanto, va camino de cambiarlo todo para que nada cambie.

Y es que solo así podremos seguir diciendo aquello de que siempre nos quedará el París de antaño o, al menos, su espíritu. Porque muchos de sus problemas ambientales podrían encontrar su solución a través de un activismo municipal que la lleve más allá de los objetivos que recomiendan Europa.

¿Su objetivo? Llevar a cabo una transformación importante, que haga de París una ciudad neutra en carbono. ¿Un objetivo imposible? No tiene por qué serlo, según un nuevo estudio encargado por la alcaldía, si bien hay que actuar cuanto antes y de forma eficaz si se quiere alcanzar dicha meta.

Objetivo: París cero carbono

De acuerdo con un informe para la ciudad de París de Elioth, un gabinete especializado en temas ambientales, la capital podría cumplir su sueño verde de ser una ciudad neutral en términos de emisiones de carbono.

Paris podría ser neutra en carbono en 2050
La ciudad ha pedido el informe estratégico en previsión de la futura revisión de su plan sobre el clima, con las vistas puestas en una transformación hacia una sociedad baja en carbono, con resultado de neutralidad en el año 2050.

Se busca, sobre todo, tener una visión imparcial para ayudar a planear las futuras políticas, previo debate a partir de las conclusiones a las que ha llegado el informe. Un debate que, al margen del modus operandi, sobre todo persigue una transición a una ciudad bajo contenido de carbono.

Las medidas recomendadas para lograr esa neutralidad en carbono se centran en la renovación energética y los métodos de construcción más sostenibles, habida cuenta también de que los edificios dela ciudad fueron construidos casi en un 80 por ciento antes de las primeras regulaciones térmicas de los años setenta.

Eficiencia energética, clave

El plan necesario, siempre según el informe, exige medidas claves como intervenir en el sempiterno problema del tráfico rodado y la rehabilitación de miles de viviendas para mejorar su eficiencia energética, así como la colocación de paneles fotovoltaicos en los tejados y triplicar el uso de madera como material de construcción, además de otros materiales biológicos.

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Igualmente, el informe plantea fórmulas de financiación que permitieran sistematizar su pago con el fin de tranquilizar a propietarios e inversores. Entre otros pormenores, se plantea la financiación mediante incentivos que podrían consistir en préstamos de ayuda del gobierno y la posible participación de terceros.

Otros aspectos que también conviene tener en cuenta como pilares de un futuro bajo en carbono en la ciudad de la luz son los avances y generalización de la domótica, así como de los contadores inteligentes. Como valoración final, el estudio independiente concluye que es “razonable” establecer dicho objetivo si se trabaja duro para lograrlo.

¿Carbono neutro en Francia en 2050?

La asociación francesa Negawatt, constituida por expertos del sector energético en áreas como la arquitectura, economía, ingeniería y el urbanismo realiza una propuesta para reflexionar sobre la política energética del país vecino.

Paris podría ser neutra en carbono en 2050
O, si se quiere, por lo universal de su propuesta, también puede aplicarse a otros muchos países comprometidos en la búsqueda de un futuro energético más verde, en línea con los objetivos sostenibles que exige la lucha contra el cambio climático.

Su reciente estudio, “Escenario Negawatt”, presenta un nuevo escenario de transición energética para Francia, dentro del marco del Acuerdo de París, concretamente limitando el calentamiento a 1,8 grados centígrados este siglo.

El objetivo es el mismo: una Francia neutra en carbono para 2050, según explicaron sus responsables durante su presentación en la Conferencia Europea de la transición energética, celebrada en Burdeos. Por un lado, sus principios se basan en la sobriedad, la eficiencia energética y la energía renovable, y el método que proponen para lograrlo es aplicar un enfoque integral a partir de las necesidades de energía, recurriendo a tecnologías maduras. Sobre todo, la eólica y fotovoltaica.

Un país alimentado por completo por fuentes renovables se sumaría a una política ecológica en aspectos tan importantes como el transporte verde, el reciclaje de residuos o la rehabilitación energética de edificios, así como el empleo de materiales más sostenibles para su construcción.

Paris podría ser neutra en carbono en 2050
Son aspectos que ya formaban parte de las antiguas demandas de la asociación, si bien en esta ocasión se ofrece una visión conjunta de los impactos de la transición energética en distintos ámbitos, como el económico o problemas sociales aparejados.

También se plantea la posibilidad de utilizar el excedente de electricidad renovable, cuyo principal problema es su almacenamiento, como es bien sabido. En particular, se propone producir hidrógeno por electrólisis con aplicaciones industriales o para la producción de metano, idóneo para alimentar las plantas de gas y producir electricidad.

El tráfico en las ciudades, uno de los principales problemas, se considera más fácil de solucionar con la promoción de los vehículos eléctricos en lugar de fomentar compartir coche en la ciudad. En definitiva, se trata de dibujar un escenario en el que Francia vaya sumando puntos verdes en pos de una sociedad cada vez más baja en carbono.

Alcanzar la neutralidad de carbono también implica “generalizar todas las prácticas de la agroecología que se conocen hoy en día”, entre otras muchas medidas que en realidad no garantizan dejar de emitir gases de efecto invernadero.

Paris podría ser neutra en carbono en 2050
Una sociedad neutra en carbono como la propuesta continúa emitiendo gases de efecto invernadero, pero busca una reducción drástica del sector de la energía, con lo que además de mejora la calidad del aire y, con ello, se reducen las muertes por polución atmosférica.

El hecho de que las emisiones no desaparezcan por completo ni en la industria, transporte o agricultura, entre otros tradicionales focos, no impide alcanzar el objetivo de carbono cero. La clave es saber compensar las emisiones con innovaciones y buenas prácticas verdes para que el balance sea cercano a cero o incluso negativo.

En definitiva, se trata de dibujar un escenario en el que Francia vaya sumando puntos verdes en pos de una sociedad cada vez más baja en carbono. ¿Será factible? ¿Y lo será para Francia en 2050? Por ahora, pura utopía tanto en el país galo como en su capital, mucho me temo. Pero plantearla, hacerlo en un mundo que necesita agarrarse a imposibles para salvarse, puede ser el principio de una realidad global.