Parque ecoindustrial en Dinamarca
Kalundborg, Dinamarca. Más de 16.000 habitantes. A algo más de 100 kilómetros de la capital, Copenhague. Una ciudad industrial y ecológica. ¿Es posible? Sí. Pero no se ha conseguido de la noche a la mañana. Es un proyecto que comenzó en los años sesenta del siglo XX.

Kalundborg quería combinar el desarrollo industrial (que es tanto como decir el desarrollo económico) con el respeto al medio ambiente. Una de las primeras decisiones fue la de usar el agua superficial del lago Tisso para la nueva refinería de petróleo y salvar, de este modo, los limitados suministros de agua subterránea. Fue el principio de un proyecto de ecología industrial.

En la actualidad, Kalundborg es un ejemplo de desarrollo de parque ecoindustrial a gran escala. La idea es sencilla: controlar las actividades industriales de la región ordenando las empresas en una estructura similar a la de una cadena alimenticia. De este modo, la ciudad se concibe como un sistema orgánico, es decir, un conjunto de especies que se relacionan entre sí y que interactúan con los recursos materiales y naturales disponibles.

Se parte de un concepto llamado “capital crítico natural”, que es el ambiente natural que debe ser mantenido bajo cualquier circunstancia. En otras palabras, mantener los recursos naturales disponibles. Sostenibilidad, en una palabra. Y esto, no sólo por ecologismo, sino porque el medio ambiente realiza unas funciones primordiales e irremplazables. Antes, los residuos eran meros desperdicios. Ahora, se administran para ahorrar energía.

El punto de partida para el funcionamiento del parque ecoindustrial consiste en identificar los cambios específicos que suceden en el sistema por efecto de las industrias. Un claro ejemplo es la industria maderera. Necesita reservas naturales para su funcionamiento, pero, al mismo tiempo, es necesaria para la sociedad. Por tanto, se deben gestionar las talas de los bosques de modo que, posteriormente, se recuperen y el recurso natural (la madera) siempre esté disponible.

Por otro lado, hay que fortalecer las posiciones relacionales de las especies con el ecosistema para aumentar su resiliencia ecológica. Hay, en este sentido, una planta eléctrica que es el principal productor de energía en la cadena alimenticia. pero que cuenta con el respaldo de una planta refinadora de petróleo. Ambas empresas fabrican su propio alimento, pero, gracias a sus interconexiones, también consumen el alimento que proviene de la otra empresa.

En definitiva, sólo se planea el crecimiento, si es posible que los nuevos procesos industriales mantengan los servicios ante las acciones humanas y las fluctuaciones ambientales. Ojalá sean capaces de funcionar algún día sin petróleo.