Parques eólicos y respeto por la naturaleza
En algunas ocasiones, las energías limpias chocan con el respeto a la naturaleza. Algunos grupos ecologistas han denunciado más de una vez que las aspas de los molinos de viento pueden golpear a los pájaros llegando, incluso, a causarles la muerte, además de la contaminación acústica que generan. Este problema ha llegado a las más altas instancias europeas.

La Comisión Europea ha presentado algunas directrices para tratar de reducir el impacto negativo de los parques eólicos en las zonas protegidas de la Unión Europea que se incluyen en la red Natura 2000. La normativa no impide que se puedan desarrollar los parques, sino que establece que se evalúe cada caso.

Las recomendaciones que llegan desde la Unión Europea incluyen ejemplos de buenas prácticas para evitar que los proyectos de energía eólica causen daños a las zonas naturales protegidas. Un claro ejemplo es planificar la implantación de estos parques eólicos de forma estratégica en grandes extensiones de terreno para reducir así su impacto. La Comisión Europea ha querido dejar bien claro que considera a la energía eólica como una piedra angular para lograr el objetivo de que el 20% de la energía que se consuma en la Unión Europea en 2020 proceda de fuentes sostenibles.

Pero también ha querido señalar que existen algunos parques eólicos que no se encuentran bien ubicados y que tienen un impacto negativo sobre las especies de la zona. Por ello, con la directiva trata de evitar el conflicto entre el desarrollo de este tipo de energía limpia y la conservación de la biodiversidad.

El comisario de Medio Ambiente, Janez Potocnik, ha prometido que se ofrecerán a los gobiernos y al sector especializado en el desarrollo de esta industria indicaciones claras para que cumplan con los requisitos de la red Natura 2000. Según algunas previsiones, el porcentaje de producción de energía eólica en Europa se va a triplicar de aquí al año 2020.