Un paseo por las nubes en plena urbe
¿Imaginas ir y volver del trabajo paseando por las nubes? Salir de casa, un apartamento en la ciudad, situado en un inmueble muy alto, hermano pequeño de los rascacielos, desplazarte caminando por pasarelas elevadas, rodeadas de verde?

Casi como dar un paseo por las nubes, librándonos de aceras y semáforos, del ruido y agobio del tráfico rodado. Todo un invento, perfecto para urbanitas con hambre de naturaleza que quieren una vida más verde sin salir de la ciudad.

Una ciudad diáfana

Lo ha ideado la firma sueca Anders Brernsson Architectcs, y se trata de un proyecto que en realidad abarca mucho más. Se ha bautizado como Klarastaden (ciudad completa o diáfana, traducción libre del sueco) y está pensado para su construcción en Estocolmo, junto con los mismos edificios.

Un paseo por las nubes en plena urbe
Observando las imágenes se aprecia que se trata de un proyecto para la construcción de una ciudad en la que estas pasarelas son una pieza más. Importante, clave, sin duda, pero formando parte de un todo.

En concreto, se ha pensado para diseñar una nueva zona urbanizada para Estocolmo, consistente en combinar edificios verticales de diferentes alturas y unirlos por medio de pasarelas elevadas para que los recorran transeúntes.

Puesto que las aceras son un lugar siempre supeditado al asfalto y a la tiranía del tráfico. ¿Por qué no aprovechar el espacio libre que hay en el cielo? ¿Y qué tal sería construir unas pasarelas justo allí donde el azul luce y nos recuerda que, a pesar de todo, la vida aprieta, pero no ahoga?

Ciudades que crecen

Por ahora solo está sobre el papel, pero el proyecto se plasmará en la realidad. En un futuro cercano, esas pasarelas elevadas que parecen flotar formarán parte de un peculiar barrio con el que se urbanizará una nueva zona de Estocolmo.

Un paseo por las nubes en plena urbe
Los arquitectos tienen previsto comenzar las obras en 2018. Básicamente, combinarán edificios verticales de diferentes altura, que las pasarelas interconectarán para que los peatones puedan desplazarse de forma más fácil, cómoda y saludable.

Pensando en todo, tanto los residentes como los viandantes podrán acceder a las cubiertas de los edificios para recorrerlas. En los tejados, además, se ha proyectado crear jardines que ayudarán a absorber el ruido y a traer un poquito más de naturaleza. Incluyendo, sin ir más lejos, a las aves, las abejas y otros polinizadores.

Según Berensson, el alma mater y director del proyecto, “Estocolmo está intentando adaptarse al crecimiento de la población. La ciudad necesita construir más casas y densificar y aprovechar los barrios y la infraestructura existentes es un modo sostenible de hacerlo”.

Un paseo por las nubes en plena urbe

Un mirador en las copas de los árboles

Otro proyecto que también apunta al cielo, creado por el mismo estudio de diseño, consiste en convertir un rascacielos en un proyecto sostenible tremendamente original.

Lo de sostenible lo pondremos entre comillas, pues aunque sea de madera procedente de árboles certificados, el hecho de cultivar y talar árboles de forma sistemática no es una práctica idónea. No, al menos, frente a las famosas tres erres que nos recomiendan reducir, reciclar y reutilizar.

Frente a otros materiales de construcción tradicionales sí suma puntos verdes, sin embargo. Sea como fuere, este rascacielos de madera no será un proyecto pionero, pero no puede negársele una gran originalidad en el diseño, así como en su concepto.

Un paseo por las nubes en plena urbe
En Estocolmo, donde se desea levantar, sí será un rascacielos único, además del edificio más alto. Su ubicación futura, en el centro de la ciudad, ofrecerá una panorámica sin igual.

De acuerdo con sus creadores, Anders Berensson Architects, la idea es poder contemplar la ciudad a vista de pájaro, como si estuviésemos sobre las copas de los árboles. Bonita idea, muy idílica. De algún modo, un símbolo sobre el valor de la naturaleza, y lo necesaria que es su introducción en la ciudad.

La propuesta dada a conocer por recientemente es un rascacielos de madera cuya fachada está diseñada a modo de panel troquelado en el que se pueden leer los números que indican la numeración de los distintos pisos.

La torre se ha bautizado con el nombre de Trätoppen y, curiosamente, se ha elegido la palabra sueca utilizada para las copas de los árboles. Buscando su sombra estratégica, los apartamentos también pueden beneficiarse de la función reguladora que realizan los números, como si de persianas se tratase.

El objetivo es utilizarlas de forma selectiva para obtener luz natural y calor o mantener el interior fresco, en función de las necesidades. Igualmente, buscando que el edificio interactúe con el entorno, en este aso urbano, se ha planificado tanto un buen aparcamiento como una zona de tiendas, cafeterías y restaurantes.

La idea es que su ubicación central, en un lugar muy concurrido de la ciudad, permita por un lado que haya menos tráfico gracias a los apartamentos ofrecidos. A su vez, ayudará a encontrar aparcamiento a muchos ciudadanos, al tiempo que ofrece un lugar de ocio donde poder comprar o comer. Además, claro está, de disfrutar de su jardín, allá en lo alto…

Un paseo por las nubes en plena urbe
Tendrá un total de 40 pisos y se construirá empleando el sistema conocido como madera laminada en cruz o madera laminado cruzado (CLT, por sus siglas en inglés), un producto que está teniendo mucho tirón en los proyectos arquitectónicos más innovadores.

Parte del edificio será de acceso público. En concreto, dos plantas completas harán la función de terrazas, al tiempo que varios de los pisos dedicados al aparcaiento se dedicarán a zonas comerciales, por lo que también serán de acceso abierto.

Fotografías: Anders Brernsson Architectcs