Patas artificiales para una tortuga mordida por tiburones
Las patas de las tortugas tienen pezuñas capaces de producir arañazos profundos muy dolorosos, pero nada pueden frente a las temibles mandíbulas de un tiburón, que se las meriendan sin pestañear. En el caso de Yu, una tortuga boba hembra de aproximadamente 25 años de edad, las cosas no salieron mal del todo. Incluso puede dar gracias por haber salvado la vida tras un furibundo ataque de tiburones que, eso sí, le arrancaron a mordiscos sus dos patas delanteras.

Tras ser rescatada y curada en el 2008 (pesaba 96 kilos cuando fue sacada de la red de un pescador), actualmente vive en Parque Suma Aqualife cerca de Kobe, en el oeste de Japón, donde han obrado un pequeño gran milagro que le ha devuelto unas patas nuevas con las que poder aletear feliz y contenta.

No hablamos de trasplantes ni de nada parecido. En realidad, fue un simple golpe de ingenio lo que encendió la chispa que finalmente le devolvió la movilidad perdida, ya que nadaba un 60 por ciento más lenta. Concretamente, el objetivo se ha conseguido con un chaleco al que se le han unido unas prótesis de plástico que simulan ser sus patas.

El primer caso de éxito

Naoki Kamezaki, uno de los cuidadores de Yu que ha participado en el proyecto, explica que se ha trabajado “muy duro” para perfeccionar el diseño hasta lograr que la tortuga no acabara quitándose el chaleco sin darse cuenta y tampoco le resultara doloroso en absoluto.

Patas artificiales para una tortuga mordida por tiburones
Su caso es y no es único, pues si bien ha habido varios algunos intentos con prótesis similares en otras tortugas, sólo con Yu se ha dado en el clavo para conseguir que nade de modo tan funcional. Eso sí, no ha vuelto a ser tan hidrodinámica como antes, pero esto tampoco es un gran problema para esta mimada y consentida reina del acuario.