Peaje para entrar en coche al centro de Madrid
La contaminación de Madrid es un problema cada vez mayor. Alergias, problemas respiratorios y cardíacos, entre otros, afectan cada vez más a los ciudadanos. Hace mucho tiempo que Europa insta a los responsables municipales a tomar medidas ante el grave problema. Y parece que, después de tantos años, se van a empezar a desarrollar algunas medidas. El Ministerio de Medio Ambiente de España quiere ayudar a resolver este grave problema y va a proponer una serie de medidas.

La principal medida para reducir la contaminación de las grandes ciudades españolas ya se ha puesto en práctica en otras ciudades europeas: obligar a los coches que entren en el centro urbano a pagar un peaje. Además, el plan también contempla limitar la velocidad máxima en la periferia de las ciudades a 80 km/h en las horas de tráfico denso.

Otras medidas que quizá se lleven a cabo son delimitar ciertas zonas en las que se impediría entrar a los coches más contaminantes, una medida que ya pensó el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, pero que nunca llevó a cabo. Estas zonas serían conocidas como zonas de emisiones bajas (ZEB) o bien como zonas urbanas de atmósfera protegida (ZUAP) y estarían especialmente protegidas de los malos humos.

Además, el Ministerio de Medio Ambiente pretende penalizar a través de un impuesto a los vehículos más contaminantes, es decir, a los coches diésel. Otra medida que Gallardón, y además yendo en contra de las ideas de su propio partido, el PP, lleva tiempo reclamando. Madrid espera las directrices de este documento de Medio Ambiente (que se ha filtrado a la prensa) para elaborar un plan de calidad del aire. Pero, Medio Ambiente señala que es un borrador para que sea debatido por la comunidades autónomas. O sea, que quedan años para que se ponga en práctica. Y eso, si no cambia el Gobierno en 2012, lo que probablemente sucederá.

El Ayuntamiento de Madrid es uno de los más interesados en que todo este proceso se agilice, ya que tiene que redactar su propio plan para presentárselo a Bruselas y convencer a la máxima entidad europea de que, esta vez sí, se va a tomar en serio el problema de la contaminación y le conceda la moratoria que pidió hace algunos meses.