Peligra el delfín rosado del Amazonas por su uso como carnada
El delfín rosado (Inia geoffrensis) podría dejar de formar parte de la paradisíaca estampa que nos regala el imponente río Amazonas, un rico ecosistema fluvial que nos empeñamos en destruir. Sus aguas todavía acogen a estos seres tímidos ante la presencia humana, que habitan felices sus aguas calmas, pero también tremendamente vulnerables ante la amenaza que supone su habitual pesca para uso como carnada.

El delfín rosado del Amazonas, una de las pocas y principales especies de delfín de río del mundo, está al borde de la extinción por su utilización como carnada para la pesca por los habitantes de la región, una práctica muy extendida que ha puesto a la especie contra las cuerdas.

Un estudio llevado a cabo por el Instituto Piagacu alerta al respecto y concluye que se debe actuar con urgencia para evitar su desaparición, ya que la especie está en declive a consecuencia de ésta y otras amenazas, como el turismo masivo, la explotación petrolera o la degradación de su hábitat.

Urge actuar

Los autores del estudio demandan un aumento de la fiscalización de su pesca, programas para concienciar a los pescadores y la oferta de alternativas para que los pescadores no dependan de la piracatinga, una especie de bajo valor comercial pescada con carnada de carne de delfín.

Peligra el delfín rosado del Amazonas por su uso como carnadaLos datos aportados por el estudio son preocupantes. Contando sólo la parte baja del río Purus, un área de reserva, se calculó que se matan hasta 144 delfines rosados cada año. A ello hay que añadir que la práctica es muy común en todo el río, por lo que el actual volumen de pesca de piracatinga supondría la “pérdida de 500 delfines por año tan sólo en esa región”, dice Sannie Brum, líder de la investigación.

Ampliando el área, las cifras se disparan. Según otros estudios, “unos 1.600 delfines son usados al año para la pesca de piracatinga por los pescadores de Tecé en el río Solimoes, lledando a 2.500 en toda la región de Manaos”, lamenta Brum.