Peligrosa fumigación en la Casa de Campo
La Casa de Campo de Madrid es un gran parque donde muchos ciudadanos van a realizar ejecicio y, los fines de semana, familias enteras pasan un día de campo, comen y beben, mientras los más pequeños corren y juegan en la naturaleza. Está ubicado al oeste de la ciudad y tiene una extensión de más de 1.700 hectáreas. Es cinco veces más grande que el neoyorquino Central Park y 6,5 veces más grande que Hyde Park de Londres.

En esta época se llevan a cabo labores de fumigación. Sin embargo, los responsables no avisan, según el grupo Ecologista en Acción, a las miles de personas que trabajan, pasean y visitan el parque o realizan ejercicio físico en el mismo. La paradoja es que todas estas personas se desplazan hasta allí para encontrar un espacio libre de contaminación y ruidos y se encuentran respirando químicos, tal vez sin saberlo.

La fumigación está justificada. Se trata de eliminar lo que en el lenguaje especializado se llama vectores, es decir, hongos e insectos que comen madera y que, en general, dañan la vegetación. Sin embargo, el modo de hacerlo, según los ecologistas, raya la temeridad.

Por ejemplo, según la normativa de fumigación, ésta debe hacerse bajo unas ciertas condiciones meteorológicas, como la ausencia de lluvia o viento, ya que, si no, el biocida (el químico que mata a los insectos) pasa al nivel freático arrastrado por las aguas de lluvia o fuera de la zona de actuación llevado por el viento. En estos días de fuertes tormentas, ha sido precisamente lo que ha podido pasar.

La empresa contratada por el Ayuntamiento de Madrid no ha respetado la normativa vigente y, además, ha ignorado la salud de los usuarios de la Casa de Campo de Madrid y su medio ambiente. El pasado viernes 27 de mayo se estuvo fumigando en las cercanías del Lago de la Casa de Campo, donde hay numerosos bares y veladores, el centro de Interpretación de la Casa de Campo, la salida del metro, la explanada de Lago, etc., en decir, donde la afluencia de personas es constante y numerosa. Jardineros y trabajadores del propio Parque han denunciado los hechos de manera periódica, pero no hay ninguna voluntad en cambiar la manera de fumigar.

Cuando se practica ejercicio físico intenso, los pulmones demandan hasta cinco veces más aire en sus pulmones que en el caso de una persona en situación de reposo. Si el aire que respiran está lleno de químicos puede resultar peligroso para la salud del corredor.