Perros como terapia tras los atentados de Boston
Cuando ocurrió la tragedia de Newtown, donde un hombre mató a veinte niños en un colegio, se mandaron perros entrenados para servir de terapia a los familiares y a los niños que sobrevivieron a la masacre. Dado su buen resultado, se va a repetir la experiencia y se han mandado a Boston los mismos perros para que, ahora, ayuden a los que presenciaron el atentado ocurrido en el maratón de Boston y a sus familiares.

Los perros han sido entrenados por la Iglesia Luterana de Chicago. Se ha demostrado que los animales proporcionan alivio y permiten que se les abrace y se les acaricie por parte de quienes lo necesiten. Durante toda la semana, la comunidad de Boston contará con esta original ayuda canina de cinco perros perdigueros de oro.

Tres de los perros de terapia ya están volando desde Chicago hasta Boston, donde se unirán a dos golden retrievers que estuvieron acompañando y ayudando a los estudiantes y a las familias del colegio de primaria de Newtown, Connecticut.

La gente habla espontáneamente con los perros. Y, según la psicología, para superar un trauma hay que verbalizarlo, contarlo. Los perros, a su modo, escuchan. Las personas que han vivido los atentados pueden sentir un gran alivio al tener a su lado la compañía de estos animales.

Algunos perros ya ayudaron después de la matanza de Newtown

Perros como terapia tras los atentados de Boston
Los perros estarán en Boston, como mínimo, hasta el domingo, aunque, si es necesario, se quedarán más tiempo. Vivirán en una iglesia luterana que se encuentra a pocas manzanas de la línea de meta de la maratón, donde ocurrieron los atentados. El equipo de terapia canino visitará los hospitales de la zona, donde están siendo tratadas más de un centenar de víctimas.

Los perros, según su cuidador, Tim Hetzner, tienen un efecto calmante sobre la gente y les ayuda a procesar las emociones por las que pasan en estos terribles momentos. Los perros, por su parte, han sido entrenados durante entre ocho meses y un año desde que tenían seis semanas de edad. Cada uno de los perros tiene cuenta en Facebook y Twitter para que los que traten con ellos puedan seguir manteniendo el contacto.