Perros que ayudan a proteger a especies en peligro de extinción
En la década de los noventa del siglo pasado, la población de pingüinos azules o pingüinos pequeños en Australia pasó de superar los setecientos ejemplares a menos de diez. La localidad de Warrnambool comenzó a buscar una solución al problema, pero debía enfrentarse a una serie de retos: con la marea baja, el lugar donde viven los pingüinos es de fácil acceso, tanto para turistas como para animales depredadores como el zorro rojo.

Se construyó un malecón, que impidió que los turistas llegaran hasta la colonia de pingüinos. En cuanto a los zorros, se les disparó y envenenó, pero los pingüinos seguían en declive.

El problema, por tanto, no se había solucionado. Pero David Williams, un estudiante de ciencias ambientales hizo una propuesta al Ayuntamiento: colocar perros de raza pastor de Maremma, los mismos que se utilizaban para proteger a los pollos en la granja donde trabajaba. Esta raza de perro proviene del centro de Italia, donde se usan para proteger a las ovejas de depredadores y ladrones. La ventaja de esta raza es que crean un vínculo con los animales que protegen y se integran con la manada.

El ayuntamiento puso en práctica la idea durante cuatro semanas. Han pasado siete años y los perros continúan vigilando a los pingüinos. Desde que están allí, el número de pingüinos ha aumentado por centenares.

Perros que ayudan a proteger a especies en peligro de extinción
Los últimos guardianes en incorporarse a la vigilancia, Eudy y Tula, viven desde que son cachorros con la colonia de pingüinos y ahora identifica a las aves como miembros de su manada.

En África, protegen a rinocerontes

El éxito del proyecto, permitió a Williams trasladar la idea a Portland, Australia. Williams entrenó dos perros de la misma raza para proteger a la única colonia de cría de alcatraces del continente. Estas aves tienen sólo una cría y su conservación es importante para el turismo de la región.

En África del Sur, los perros protegen a otra especie amenazada, los rinocerontes. En este caso, los perros son entrenados para localizar a los cazadores furtivos por el olor y seguir el sonido de los disparos y vehículos que se usan en la caza furtiva. Además, los perros han aprendido a localizar rinocerontes heridos y armas escondidas.