Petardos y animales
Algunas personas siguen celebrando las fiestas que se celebran estos días, en especial el Año Nuevo, con petardos, pirotecnia y fuegos artificiales. Pero esta forma de celebrar la salida del año que acaba y la entrada del que empieza puede ser una pesadilla para algunos animales.

Los expertos señalan que los sonidos fuertes como los que producen los petardos pueden producir en los animales palpitaciones, taquicardia, jadeo, salivación, temblores, sensación de insuficiencia respiratoria, náuseas, aturdimiento, sensación de irrealidad, pérdida de control, miedo a morir y otros síntomas. Muchas mascotas, por tanto, sufren por los estruendos de estas fechas. Se pierden, se desorientan, se estresan e irritan. En el caso concreto de los perros, aún puede ser peor: en ocasiones corren tras los petardos y éstos pueden explotar en su boca, causándoles graves heridas.

No sólo lo sufren los animales domésticos, también los que viven en las calles de nuestras ciudades o en el campo. Al asustarse, pueden correr sin prestar atención y provocar accidentes de coches o lastimarse con rejas, alambres y otros objetos dañinos.

Las reacciones más comunes de los perros son las siguientes:

    – Escapar o esconderse
    – Mostrar temblores evidentes
    – Gemir, ladrar o aullar (por miedo)
    – Hacer sus necesidades donde no deben
    – Automutilarse

Se pueden prevenir estos comportamientos con algunos métodos. Uno de ellos es ir acostumbrado al perro a los ruidos poco a poco. Pero quizá ya no haya tiempo. En ese caso, también se pueden usar tranquilizantes, siempre consultando antes a un veterinario, el especialista con conocimientos para saber qué puede tomar el animal.

En realidad, las mascotas no se diferencian mucho de sus dueños. Un petardo imprevisto hace sobresaltarse a cualquier persona. Del mismo modo, el sobresalto de un perro ante un petardo inoportuno es lo más natural del mundo. El problema viene cuando está ligado a una experiencia negativa que quedó en su subconsciente y que convierte ese miedo natural en una fobia incontrolable. Ante esto, lo mejor que se puede hacer es tranquilizar al animal con caricias, voz suave y un ambiente con poca luz.

En Euskadi, la asociación animalista ATEA ha propuesto a los alcaldes de las tres capitales, Vitoria, San Sebastián y Bilbao, una petición para que se restrinja al máximo el uso de material pirotécnico durante la celebración de Nochevieja.