Las pilas: ese elemento tan tóxico

Las pilas son uno de los elementos más contaminantes que utilizamos en nuestra vida diaria. Esto no es nuevo, lo sabemos de sobra y, afortunadamente, cada vez hay más objetos de la vida diaria que ya pueden usarse sin pilas, aunque aún no es suficiente. Solo en Argentina se consumen al menos 250 millones de pilas anuales. Estas, pueden llevarse a puntos específicos para su desecho, aunque aún no todo el mundo trata las baterías o pilas de la forma adecuada.

Las pilas no son ecológicas por varios motivos. El primero es que, en su interior, llevan componentes como mercurio o cadmio; al menos el gran porcentaje de las pilas, pues por fortuna existen en el mercado alternativas menos contaminantes, aunque no es lo habitual. Estos materiales, el mercurio y el cadmio, son altamente contaminantes y perjudiciales para la salud. Esto hace que, si olvidamos la pila dentro de un aparato que ya no utilicemos, como un ratón inalámbrico o un mando a distancia, el líquido tóxico interior puede acabar expandiéndose, comportando un riesgo para nuestra salud y también para el medio ambiente, además de poder estropear el aparato que las contiene.

Opciones ecológicas

Las primeras alternativas ecológicas que, como consumidores, podemos adoptar, se producen antes de la compra. Intentaremos siempre elegir alternativas para el uso diario que prescindan de pilas (lo que, además, se traducirá en una vida más sencilla, porque todos sabemos lo molesto que es cuando se acaba la pila y no podemos seguir usando el aparato en cuestión). Así pues y aprovechando que las alternativas se multiplican en el mercado, elegiremos aparatos con las mismas prestaciones, que no usen pilas, sino sistemas que funcionan por Bluetooth, láser o cable (la energía eléctrica es más económica que las pilas). Incluso ya venden algunos aparatos que funcionan por luz solar (por ejemplo, calculadoras o relojes de pared).

Las pilas: ese elemento tan tóxico

El mercado de los juguetes es uno de los que usa pilas más frecuentemente. Cuando vayas a comprar un juguete a tus hijos o hacer un regalo, evita esta tendencia. Existen miles de opciones de ocio sin baterías que los niños disfrutarán igualmente.

También podemos decantarnos por aparatos que usen pilas fabricadas de sustancias no tóxicas. Elegir estás pilas nos reportará grandes beneficios ambientales y para la salud.

Cómo desechar una pila

Una vez que tenemos una colección de pilas ya gastadas, conviene saber deshacerse de ellas. Recolecta todas las que puedas tener en casa, tanto en cajones y estanterías como olvidadas dentro de aparatos. Usa, para ello, unos guantes para evitar que las sustancias tóxicas desparramadas puedan caer en tus manos y evita todo contacto de los niños con ellas. Después, hay que destinarlas a un punto especial.

¿Qué sucede si las tiramos a la basura?

Una de las grandes desventajas de las pilas es que no se pueden eliminar sin dejar resquicios en el medio ambiente. Aún mucha gente las arroja a la basura normal, mezclada con los desechos orgánicos. Esto hace que, de acumularse en los vertederos, su contenido tóxico se expandirá y esto puede llevar a la contaminación de las aguas, acabando con animales y comportando serios problemas de salud para el ser humano. Si se queman junto con el resto de basuras también es un problema, ya que al combustionarse emiten tóxicos nocivos para el medioambiente y la salud.

Además, las pilas alcalinas y las de botón (ésas que se usan para los relojes) son algunas de las más contaminantes. A pesar de su tamaño, sólo una pila de botón podría llegar a contaminar 600.000 litros de agua.

Las pilas: ese elemento tan tóxico

Si no tienes más remedio que usar pilas…

Si ya tienes determinados aparatos que las usan o necesitas tenerlas en tu vida diaria, aún hay algo que puedes hacer. Adquiere las pilas salinas, que son de cinc-carbón y no contaminan o las llamadas pilas verdes, que están libres de mercurio, el elemento pesado más tóxico. Otra opción es proliferar el uso de las pilas recargables que, aunque igualmente contaminantes, al menos se pueden reutilizar y duran mucho más.

No almacenes nunca pilas de mercurio en casa y asegúrate de llevarlas a un punto especial para baterías.

Las pilas: ese elemento tan tóxico

Breve historia de la pila

La descubrió un inventor italiano Alesandro Volta, en el siglo XVIII, el mismo que da lugar al término “voltio”. Tras él, otros físicos hicieron una serie de modificaciones y su expansión llegó en el siglo XX, cuando algunos aparatos que pasaron a ser de uso masivo hicieron de la utilización de pilas algo muy habitual, especialmente los transmisores de radio. Entonces, comenzaron a inventarse todo tipo de aparatos (juguetes, grabadoras, aparatos de consumo…) que usaron pilas, ya que permitían desembarazarse del cable y poder disfrutar de algo así como una “electricidad portátil”. Este consumo masificado de pilas se ha mantenido durante muchos años, causando grandísimos problemas medioambientales y aunque en las últimas décadas, se han tomado tímidas medidas para controlar su uso (fuentes alternativas de energía, puntos para reciclar las pilas, pilas alternativas…), sigue sin ser suficiente.