Plantan césped en el suelo de una biblioteca
La biblioteca de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, ha estado alfombrada durante unas semanas con un césped estupendo para mejorar la concentración de los estudiantes. Siguiendo las recomendaciones científicas, convertir su yermo suelo en hierba fresca busca atraer una mayor fuerza intelectual y decir adiós al estrés de los exámenes finales en la semana más crucial del curso.

Gruesas placas de hierba cubrían el suelo del que antes era un recinto completamente alejado de la naturaleza, un punto y aparte con respecto al exterior, muy espacioso, luminoso, de techos altos… pero sin rastro de notas verdes. Con tan innovadora decoración, esta nueva moqueta viva transformó la sensación ambiental y animó a los estudiantes a descalzarse y a sentir el cosquilleo del césped mientras estudiaban sentados en mullidos sillones o directamente sobre el césped.

La iniciativa ha sido de los profesores del departamento de Ecología Humana, que de este original modo ha querido ser como un libro abierto para sus estudiantes. Creen que así podrían aprender, comprobar en vivo los beneficios de la naturaleza, su potencial para ayudarles a controlar el estrés y mejorar su estado de ánimo.

La terapia de la naturaleza

No sólo se esperaba que la nueva presencia vegetal les ayudara a concentrarse mejor, sino también a sentir un mayor bienestar y confort durante sus interminables sesiones de estudio, que es para lo que suele utilizarse esta biblioteca universitaria.

Son numerosos los estudios que han reconocido los beneficios de estar en contacto con la naturaleza para mejorar la concentración, la memoria, la capacidad de resolver problemas y el bienestar. En suma, la buena influencia de introducirnos en un espacio relajante, en el que el aire libre regule nuestros bioritmos de un modo más armónico. Y, como dice la archiconocida y sabia frase, si la montaña no va a Mahoma… entonces está claro: el césped entrará en las bibliotecas o donde sea menester.

Plantan césped en el suelo de una biblioteca
En vistas del éxito obtenido, que ha sido notable, el próximo paso podría consistir en eliminar los sillones e introducir árboles también a los que subirse a empollar. O, por qué no, en invertir los términos, es decir, en sacar la biblioteca afuera. Por ejemplo, podrían hacerse jardines especialmente diseñados para estudiar o, lo que es lo mismo, bibliotecas al aire libre. En este caso, la innovación tendría que venir de la mano de la climatización ecológica de espacios abiertos. Sin duda, todo un mundo por descubrir, y conquistar.