Plantar y cuidar una palmera
Entre el abanico de árboles y plantas bonitos y exóticos se encuentran las palmeras. Si ya posees alguna de ellas y quieres saber cómo cuidarla adecuadamente o, por el contrario, quieres plantarla, aquí tienes unos consejos básicos.

Plantación

Una de las mejores iniciativas que podemos hacer, especialmente si contamos con un jardín o un gran espacio exterior, es plantar un árbol o, en su defecto, una planta. Las palmeras gustan a mucha gente, por su originalidad y ese aspecto tropical. Es mucho más recomendable plantarlas sobre la tierra y dejar que crezcan a sus anchas, aunque, si esto no fuera posible por no contar con un espacio exterior adecuado, la segunda alternativa es sobre macetas. Hay muchos tipos de semillas de palmeras en el mercado que podemos plantar nosotros mismos, en macetas o en jardines. Muchas de ellas germinan en unas seis semanas. Para que la planta se desarrolle como debe y no sufra en su crecimiento, conviene saber hacerlo muy bien, comenzando por elegir el tipo de semilla o de palmera (si vamos a comprarla en un vivero) que queremos (grande, pequeña, con grandes hojas…). Hay que tener en cuenta para ello:

– El tamaño que podemos albergar. Conviene elegir una más pequeña si no tenemos espacio para dejarla crecer como debe. Las hay de menor tamaño, pero muchas pueden llegar a crecer hasta treinta metros.

Plantar y cuidar una palmera

– El clima en nuestra ciudad o entorno, y la temperatura de nuestra vivienda. Antes de decidir plantar una, infórmate sobre el tipo más adecuado según el lugar en el que vivas. Por ejemplo, la palmera canaria iría bien para un clima mediterráneo, ya que está acostumbrada a las temperaturas más altas y tolera el frío hasta pocos grados bajo cero, pero si vivimos en alguna ciudad del norte de Europa (no excesivamente fría), tendremos que decantarnos por otro tipo.

– Su grado de tolerancia al sol, al frío, a las corrientes. Cada tipo de palmera, necesita un cuidado particular. Antes de la plantación, aprende más sobre el de cada una para concienciarte de cómo debes cuidarla y para saber si puedes darle lo que ella necesita.

Una vez hecho esto, haz un agujero en el terreno o en la maceta que sea un poco más grande que el tronco de la palmera, para que pueda crecer después. Dale la profundidad adecuada e introduce el árbol, hasta que quede bien fijado. Si es una de las variedades que necesita mucho sol, oriéntala adecuadamente. Recuerda regarla bien- sin excesos- y fertilizarla, especialmente durante los primeros días tras haberla plantado.

Cuidado

Como todas las plantas y árboles, las palmeras necesitan luz, agua, abono y un cuidado adecuado. Para ello, especialmente si son de interior, no olvides rociar sus hojas con agua a menudo, para que estas no se marchiten y luzcan siempre sanas y bonitas, además, eso hará que las hojas no acumulen un polvo que, a la larga, podría ser muy perjudicial. Ayúdate de una manguera si no fuera suficiente con un pulverizador de al uso. También es necesario que cuenten con la humedad adecuada, sacándolas al exterior a menudo e intentando que la estancia sea lo más húmeda posible.

Plantar y cuidar una palmera

La forma y la frecuencia al regarlas varía dependiendo de la temperatura de nuestra casa y de la estación del año. Aunque tu palmera sea de interior, sácala al jardín o al balcón el máximo tiempo posible para que su cultivo y cuidado sea mucho más natural, intentando siempre ponerlas a la sombra para que no sufran en exceso. Especialmente si la palmera es pequeña, no deberá estar más de tres horas bajo el sol intenso. La palmera no es una planta que requiera mucha agua (aunque sí humedad) y sobre todo, no hay que regarla demasiado. Cada diez días será suficiente en invierno, y dos veces a la semana en verano. Piensa que las palmeras son árboles propios de las zonas subtropicales. Otra cosa a tener en cuenta es que este árbol necesita tener un periodo de “descanso” de unos dos meses en el riego. Esto no quiere decir que dejemos por completo de regarla, sino que durante este periodo lo hagamos con menos asiduidad. En verano (y siempre dependiendo de su modalidad) puedes hacerlo más frecuentemente, como hemos dicho unas dos veces a la semana, siempre evitando regarla en exceso y comprobando que no esté demasiado empapada de agua.

Es importante, igualmente, que se deje a la palmera crecer a su ritmo, con un abono adecuado, aunque la cantidad suele ser pequeña. Para los fertilizantes, son mejor los que funcionan lentamente. La palmera no necesita demasiados y los que se venden en líquido son de rápida absorción. Intenta que todo con lo que “alimentes” a la palmera sea natural.

Si su maceta se queda pequeña al cabo de unos meses, no dudes en trasplantarla a una de mayor tamaño o directamente bajo la tierra. Normalmente, y aunque podrían alcanzar varios metros de altura, las palmeras suelen crecer lentamente.

Aunque no es preciso que el sol les dé directamente durante horas (sobre todo las pequeñas) sí necesitan luz natural. Otro de los motivos por los que la palmera agradecerá estar en el jardín o, al menos, al lado de una ventana: la luz natural del interior de las viviendas no son suficiente para ellas.

Cuida con mimo de la palmera, para ello no la sitúes nunca cerca de un aparato de aire acondicionado ni calefactor, tampoco de ningún otro aparato en el que sufra de corrientes de aire, ya que ella y sus hojas podrían sufrir.

Plantar y cuidar una palmera

Algunos tipos de palmera:

Entre los muchos tipos de este árbol que existe, se encuentran:
– Palmera Canaria
– Palmera Florida
– Palmera de Nuez
– Palmera azul o gris
– Palmera del azúcar
– Palmera de cola de pescado
– Palmera de Guadalupe
– Palmera princesa
– Palma rizada
– Areca
– Palmera princesa
– Palma de Manila

Y muchas más. Todas tienen en común su gran belleza, por lo que conviene conocerlas lo mejor posible para conseguir que crezcan sanas y podamos dar al Planeta un árbol saludable y fuerte.