Plástico a partir de ajo que conserva mejor los alimentos
El plástico (elaborado con petróleo) ha servido durante años para conservar alimentos, entre otras funciones. Ha sido muy útil. Y, aunque ahora sabemos que hay que dejar de usar este tipo de plástico porque tarda décadas o, incluso, siglos, en biodegradarse, hay que reconocerle ese mérito. Pero, además, ya no hay necesidad de usarlo porque existen sustitutos en el mercado.

Una empresa granadina llamada Domca ha logrado obtener aditivos de origen vegetal que se incorporarán a un envase de plástico biodegradable destinado a conservar frutas y verduras frescas listas para el consumo. La investigación se enmarca dentro del proyecto europeo PLA4food y desarrolla un envase activo y biodegradable para productos alimentarios recién cortados elaborado con un termoplástico al que se añaden moléculas de origen natural microencapsuladas.

Las pruebas que se han llevado a cabo han demostrado que los aditivos mejoran las propiedades del producto porque aumentan el tiempo de conservación y la seguridad frente a posibles microorganismos alterantes y patógenos. Además, evitan el proceso de oxidación de las frutas y verduras.

La empresa Domca proporciona los aditivos procedentes del ajo que se incorporan al envase. Estos principios activos se obtienen a partir de un proceso de extracción orgánica a partir de pasta de ajo. Con esta materia prima, se obtienen moléculas que combaten los microorganismos existentes en las frutas y verduras envasadas.

Hasta el momento, el principal inconveniente de estas moléculas era su olor: olían, claro, a ajo. Sin embargo, se ha logrado una microencapsulación, es decir, que los aditivos se incorporan en pequeñas cápsulas que se insertan en los poros de la capa del plástico en contacto con los vegetales. Las cápsulas del plástico comienzan a actuar progresivamente desde el mismo momento del envasado. De esta forma, tenemos un mayor control sobre el proceso de conservación, ya que la liberación se sostiene en el tiempo. Esto aumenta la vida útil del producto y, por tanto, su valor económico, señalan los responsables del proyecto.