Plásticos con azúcares
Siguen apareciendo nuevas investigaciones que permiten utilizar materiales biodegradables para sustituir al plástico procedente del petróleo. Se trata de crear polímeros, que son macromoléculas formadas mediante la unión de otras moléculas más pequeñas. El plástico es un material polimérico que ha creado un grave problema medioambiental: mares, playas, bosques, ciudades convertidas en vertederos de residuos que no son biodegradables y perduran durante cientos de años en el medio ambiente. El reciclaje y la reutilización no son suficientes.

El grupo de investigación de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla estudia la obtención de polímeros a partir de monómeros (esas moléculas más pequeñas) derivados del azúcar. Existen varias ventajas respecto a los monómeros industriales: son muy abundantes en la naturaleza, tienen un precio muy económico y proceden de materias primas naturales.

El componente básico de la celulosa es el azúcar y puede producirse sin perjuicios para el medio ambiente. Fabricar polímeros hechos con azúcar es el reto de la investigación, según explica Juan Antonio Galbis, director del proyecto, de modo que los poliésteres ofrezcan una alta resistencia a la ruptura. Plásticos biodegradables y resistentes.

En el futuro, la frontera entre los materiales naturales y los artificiales será cada vez más difusa. Se pueden usar este tipo de plásticos naturales en diversos sectores, como para aplicaciones biomédicas o para el empaquetado de alimentos.

La idea surgió pensando que si se abandona en el campo un papel se degrada rápidamente, mientras que un envase de plástico permanece en el medio ambiente cientos de años. Los monómeros que desarrolla esta investigación se basan en la composición del papel.

Para el investigador que dirige el proyecto, desarrollar este tipo de plásticos, no es sólo una necesidad medioambiental, sino también económica, ya que la inversión anual de la Seguridad Social en España gastada en prótesis biomédicas es una de las mayores partidas de su presupuesto. Sólo abaratar esos costes justifica su investigación. Pero no sería la única aplicación. También se podrían usar en el envasado farmacológico o en el empaquetado no apto para reciclaje por su difícil recuperación.