Playas con banderas negras en Andalucía
Las playas pueden tener banderas azules y banderas negras. Las primeras reconocen la calidad de las aguas y el entorno y las otorgan la Unión Europea. Las segundas son otorgadas a playas sucias, contaminadas y son denunciadas, después de un análisis, por la agrupación Ecologistas en Acción.

Ecologistas en Acción, como cada año, publica el informe Banderas Negras, que analiza la situación de los diferentes tramos del litoral detectando las actuaciones humanas que están provocando su deterioro o su destrucción. En la última edición, la organización ambientalista ha concedido el distintivo a 62 playas de la comunidad andaluza.

La campaña quiere ser una denuncia pública de aquellas playas o tramos de litoral que sufren vertidos contaminantes, agresiones urbanísticas o cualquier actuación que ocasione una pérdida ambiental del litoral. Además de las 62 banderas negras, hay 81 puntos negros.

Es la otra realidad del litoral andaluz. Es una crítica al modelo de desarrollismo y la pérdida de biodiversidad de las costas de Andalucía. Y lo peor de todo es que no se solucionan los problemas pasados: en muchos casos, esos problemas continúan.

Señalan, en especial, la “desplanificación” urbanística de la provincia de Málaga, un claro ejemplo de irracionalidad. Un modelo que se imita en otras provincias. Además, se repite el máximo error de años pasados: la presión urbanística, a pesar de la crisis del ladrillo, un modelo de crecimiento económico fracasado, regeneración mal entendida de las playas o ampliaciones gigantescas de puertos deportivos.

La organización ecologistas también denuncia los vertidos de aguas residuales, “la gran asignatura pendiente” a pesar de los compromisos adquiridos con la Unión Europea.

La costa de Huelva destaca la presencia de instalaciones que invaden y privatizan el espacio público. Cádiz también tiene zonas que son un ejemplo claro del modelo insostenible de crecimiento urbanístico especulativo, con ocupación y destrucción de zonas de alto interés ecológico y paisajístico en primera línea del litoral o proyectos urbanísticos como el de Valdevaqueros, otro golpe brutal contra la sostenibilidad del litoral andaluz.