Polémica por las centrales nucleares en Alemania y España
El Gobierno alemán quiere ampliar la vida útil de las centrales nucleares una media de 12 años, según ha anunciado esta madrugada el ministro de Medio Ambiente, Norbert Röttgen. Hasta ahora, el límite para mantener en funcionamiento las centrales era el año 2021. Durante meses, el Ejecutivo alemán (de coalición y dividido en este asunto) ha mantenido una discusión sobre si era conveniente o no ampliar ese límite. Finalmente, se ha tomado la decisión de ampliar su funcionamiento hasta que las renovables cubran el suministro que proporciona la nuclear.

Mientras se producía el debate en el seno del Gobierno, activistas contra la energía nuclear se manifestaban enarbolando pancartas donde se podían leer mensajes como “Energía nuclear: seguro sólo es el riesgo” o “Tarjeta roja a la energía atómica” frente al edificio de la Cancillería, donde se tomaría la decisión final. Pedían, en definitiva, que el Gobierno cumpliese sus propios plazos y cerrara las centrales atómicas en 2021.

De todos modos, el tema no está del todo zanjado, ya que, si el Proyecto de Ley pasa por la Cámara Alta de Alemania, el Bundesrat, es posible que sea rechazada. El Ejecutivo de Merkel busca, por tanto, alternativas legales para sacar el proyecto por otras vías. No será fácil, pues tanto partidos de la oposición socialdemócrata y verde, como los Gobiernos de algunos Estados federados, han amenazado con acudir al Tribunal Constitucional si el Ejecutivo impone la ley con su mayoría en el Parlamento de Alemania.

Mientras, en España, también continúa la batalla antinuclear. Miembros del Foro Antinuclear de Extremadura se concentrarán el 8 de septiembre en Almaraz (Cáceres) para mostrar su oposición a la instalación del Almacén Temporal Centralizado (ATC) en Albalá, así como a la continuidad de la Central Nuclear de Almaraz.

Se trata de una concentración pacífica en la que los antinucleares se manifestarán en contra de la ampliación del periodo de vida útil de la planta de Almaraz y de la instalación de “un cementerio nuclear de alta actividad en el corazón de Extremadura”. Para Ecologistas en Acción, grupo ecologista que apoya la marcha, “no hay nada más capitalista, militarista, innecesario y peligroso que la industria nuclear”.