Polémico proyecto de presa en Brasil
El Gobierno de Brasil planea construir una presa que está provocando una gran polémica. El proyecto Belo Monte se encuentra en fase de espera para su aprobación definitiva por las autoridades brasileñas. Mientras, cientos de personas, entre ellas más de ochenta indígenas que viven en la Amazonía, se reunieron frente al Palacio del Congreso y la Presidencia de Brasil para protestar contra el proyecto. Una delegación de estos indígenas entraron allí para entregar una petición firmada por medio millón de personas en la que se pide a la nueva presidenta de Brasil, Dilma Roussef, que paralice este proyecto que puede ser un desastre medioambiental.

La represa estará ubicada en el río Xingu, en el estado de Pará, y será la tercera mayor presa hidroeléctrica del mundo, después de la de las Tres Gargantas en China, y al de Itaipú, en la frontera entre Brasil y Paraguay. El proyecto contempla la inundación de un área de 506.000 kilómetros cuadrados y el desplazamiento de unos 50.000 indígenas y campesinos, según datos barajados por organizaciones no gubernamentales.

Los indígenas también entregaron una carta firmada por más de 78 organizaciones civiles que advierte de los terribles riesgos para el medio ambiente y las comunidades locales que implica el proyecto y pide que se paralice. Se inundará parte de la selva, una selva que proporciona comida y, en general, un modo de vida a las comunidades indígenas.

El proyecto pone en peligro el río Xingú, la selva amazónica, los derechos de los indígenas que han vivido en la zona por generaciones conservando en perfecto estado la naturaleza que les proveía de todo lo necesario para vivir y, en fin, pone en peligro también el futuro del planeta, ya que se causaría una enorme devastación en la selva de la que, quizá, nunca se pueda recuperarse. A todo ello hay que sumar el peligro que supone para algunos indígenas el contacto con otras personas que pueden portar enfermedades a las que son especialmente vulnerables y que pueden resultar mortales para ellos.

Por su parte, el Gobierno brasileño defiende el proyecto señalando que la represa tendrá la capacidad de producir 11.233 megavatios y de crear 18.700 empleos.