Polen transgénico en la miel
El Tribunal Europeo de Justicia decidirá el martes 6 de septiembre sobre las implicaciones de la presencia de polen de cultivos transgénicos en la miel. La decisión del Tribunal puede tener graves consecuencias para el sector apícola en España, como la prohibición de comercializar la producción contaminada o la necesidad de etiquetar la miel como transgénica, lo que podría reducir considerablemente las ventas y poner en peligro al sector. España es el único país de la Unión Europea que cultiva transgénicos a gran escala.

Los grupos ambientalistas protestan desde hace tiempo por la inadecuada política de transgénicos del Gobierno español. Ante la pasividad de éste, ahora pueden venir consecuencias catastróficas para la economía y el empleo, sin contar con lo que perjudica al medio ambiente.

El proceso judicial comenzó por la denuncia de un apicultor alemán, que se vio obligado a destruir su producción al encontrar en ella polen de maíz transgénico, cuya presencia no está autorizada en la miel. Esta sentencia afectará especialmente a los apicultores españoles, ya que en España se cultivan en torno a 70.000 hectáreas de maíz transgénico cada año, y se realizan casi la mitad de los experimentos al aire libre con transgénicos de la Unión Europea.

Así, los productores de miel españoles sufren la consecuencia del cultivo masivo de transgénicos y acaban pagando la nefasta política del Gobierno. En el peor de los casos, pueden acabar con un sector productivo y todos los puestos de trabajo que representa. Amigos de la Tierra denuncia la situación y pide un cambio en dicha política.

El fallo del tribunal será clave en la futura regulación de los cultivos transgénicos desde diferentes puntos de vista: en primer lugar, en lo que respecta al etiquetado, pero también a la hora de definir quién asume la responsabilidad por contaminación o para marcar las distancias que deben separar cultivos transgénicos de los convencionales y ecológicos, así como la distancia a las colmenas. Es posible que se complique el cultivo de transgénicos en Europa.

Para Amigos de la Tierra, el Gobierno prima los intereses de multinacionales como Monsanto mientras acaba con el sector apícola español.