Ponga una gallina en su vida
En tiempos de crisis, económica y medioambiental, a veces se recuperan modos de vida de hace décadas, formas de vivir de generaciones pasadas, quizá con menos comodidades, pero más autosuficientes desde todos los puntos de vista. Personas que en los pueblos pequeños, con unos pocos animales y unos pocos cultivos y compartiendo entre todos los recursos básicos, fundamentalmente agua, comida y energía, podían vivir dignamente. Sin iPod ni un Blu-ray, pero con las necesidades básicas más que cubiertas.

Es a lo que se está volviendo en muchas zonas del mundo más desarrollado. Y no sólo en los pequeños pueblos, también en las ciudades. Sin ir más lejos, en el Reino Unido, la gallina es la nueva y original mascota de moda. Los gatos y los perros son adorables y hacen compañía, pero no aportan, por decirlo de algún modo, a la economía familiar. En cambio, una gallina, al menos, contribuye con unos cuantos huevos. Y, encima, frescos y, si lo desean sus dueños, ecológicos.

Según datos de las personas que distribuyen estos animales, no se habían metido tantas gallinas en los hogares del Reino Unido desde la II Guerra Mundial. Mientras, los proveedores hacen su agosto, ya que sus ventas se han disparado en los últimos tiempos. Tener huevos frescos y bien baratos no es difícil. Se calcula que unas setecientas mil familias en todo el país tienen al menos una gallina en su hogar. Esto significa un aumento del 80% respecto a tres años atrás.

Muchos ciudadanos lo harán por la crisis económica, pero seguro que más de uno también tiene otros motivos. En realidad, en las casas británicas no es tan difícil cuidar de una gallina, ya que incluso en las ciudades, la mayoría de hogares cuentan con un pequeño jardín trasero. Mejor que la gallina viva ahí que hacinada en una granja avícola donde la sobrealimentan y, en algún caso, cambian el ciclo de luz para que ponga más huevos o coma más veces al día.