Por qué hay que apostar por la energía solar fotovoltaica
El Sol es una fuente de energía gratuita, natural e inagotable. Podríamos decir que siempre va a estar ahí. Y que siempre ha estado dando energía, directa o indirectamente, a todos los seres vivos de este planeta. Así ha sido desde que el mundo es mundo, desde que vivíamos en tribus. Y así sigue siendo. Lo único que ha cambiado es el desarrollo tecnológico que ha logrado el ser humano. Un desarrollo tecnológico que permite que el Sol sea la única fuente de energía que se necesita para alimentar a los paneles solares.

Por otra parte, para la construcción de esos paneles solares el material que es indispensable (de momento, hasta que se pueda usar otro más eficiente o más barato) es el silicio, un elemento abundante y no tóxico. En otras palabras, se van a poder fabricar placas solares durante muchos años, ya que sus componentes no van a escasear.

Hay más razones para considerar la energía solar como una de las mejores opciones para producir energía, como, por ejemplo, que no emite ni ruido, ni gases nocivos o contaminantes. Otro tipo de combustibles, aunque renovables, pueden contaminar el aire, el agua, en fin, el medio ambiente. Otros métodos de obtener energía renovable pueden causar lluvia ácida o pueden emitir dióxido de carbono (CO2). La energía solar solo utiliza el Sol como combustible y, por tanto, no contamina y contribuye a reducir el calentamiento global.

En cuanto a la tecnología que se usa, los sistemas fotovoltaicos son seguros y fiables. La vida útil de un módulo fotovoltaico alcanza los treinta años. El rendimiento se mantiene durante toda su vida útil: después de 25 años, conserva más del 80% de su potencia inicial. Por tanto, a largo plazo, también es una buena opción. Además, hay que contar que la tecnología seguirá mejorando y se conseguirá una mayor eficiencia a un menor coste.

Ya está ocurriendo, de hecho. El tiempo de amortización de un panel solar es cada vez menor: actualmente, varía entre los 1,5 y los 3 años. En otras palabras, produce entre 8 y 17 veces más energía que la utilizada para su fabricación.

En cualquier sitio

Otra gran ventaja es que requieren poco mantenimiento y son fáciles de instalar. Los paneles solares pueden funcionar en cualquier lugar del mundo, ya sea un pequeño pueblo en un país pobre o en vías de desarrollo, ya sea en una gran ciudad de un país industrializado. De este modo, es la forma más fácil de facilitar el acceso a la electricidad en zonas rurales. Porque, además, no necesita de una red eléctrica para su distribución. Un panel puede proveer de energía a una casa. Es, por tanto, una forma de producir electricidad autosuficiente.

Por otra parte, en las ciudades, es una forma de luchar contra el cambio climático y la contaminación atmosférica. Se integra sin dificultad en los edificios. Se puede ubicar o reemplazar en fachadas y tejados, con lo que se reduce el consumo energético del propio edificio. Algunos diseñadores y arquitectos consiguen incorporar los paneles fotovoltaicos de modo muy estético.

Por último, los módulos fotovoltaicos ya pueden ser reciclados, de modo que, cuando acaba su vida útil, no contaminan el medio ambiente. Los materiales recuperados, como el silicio, el vidrio o aluminio, pueden ser reutilizados.

Más allá de los beneficios medioambientales, la energía solar fotovoltaica, que aún se puede desarrollar mucho más de lo que hasta ahora se ha hecho, puede ser un sector que genere puestos de trabajo. En los últimos años, en algunos países, es un sector que ha crecido una media del 40% en los últimos años. Se han creado miles de puestos de trabajo, sobre todo, en Europa, pero también en Norteamérica y en otras partes del mundo.

Contribuye, así mismo, al autoabastecimiento energético de un país, ya que no depende de ningún otro para generar energía, sólo depende de que el Astro Rey siga ahí, dando luz y calor.

Se calcula que si se usa el 0,7 % del territorio europeo para instalar paneles solares, se cubriría el 100% de la demanda de electricidad que es necesaria en Europa.

Por qué hay que apostar por la energía solar fotovoltaica