Premio a la política forestal de Gambia
¿Por qué en algunas regiones no se producen incendios y en otras sí? ¿Por qué en algunas zonas los bosques están cuidados y en otras no? La respuesta es sencilla: cuando los habitantes tienen derechos sobre el bosque, cuando el bosque es de todos, lo cuidan. ¿Quién no va a cuidar algo que es suyo? Este enfoque contribuye a respetar la biodiversidad y los bosques: otorgar a la población local derechos seguros y permanentes de propiedad sobre los bosques, la mejor manera de combatir la deforestación, la mejor manera de conservar los bosques.

Es la política forestal comunitaria de Gambia, un país de la costa oeste de África. Con el apoyo de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), ha ganado el Premio de Plata de la Política para el Futuro 2011 por ser una de las políticas forestales más estimulantes e innovadoras del mundo.

El Consejo Mundial para el Futuro dio a conocer el premio en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Se trataba de reconocer políticas que contribuyen con eficacia a la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques para las generaciones actuales y las futuras. La política forestal nacional de Ruanda recibió el primer premio, mientras que la Ley Lacey de los Estados Unidos de América, con su enmienda de 2008, y la política forestal comunitaria de Gambia comparten el Premio de Plata.

Gambia, con el apoyo de la FAO y otros asociados, elaboró y lleva a la práctica la primera política y legislación de África para dar a la población local derechos seguros y permanentes de propiedad sobre los bosques. La transferencia de la gestión desde la propiedad estatal a una gestión comunitaria local ha permitido reducir la tala ilegal, los incendios forestales y la desertificación progresiva y, además, ha permitido que las comunidades locales se beneficien del uso de los productos forestales.

Con una política forestal adecuada apoyada por un marco jurídico apropiado, el éxito de la política forestal comunitaria es posible incluso en los países más pobres del mundo. Los más beneficiados de ello son los propios habitantes de las zonas rurales, pues mejoran su seguridad alimentaria y el medio ambiente está mejor conservado.

En Gambia, más de 350 aldeas están a cargo de la gestión del 12% de los bosques del país. En los últimos veinte años, la cubierta forestal se ha incrementado en un 8,5%.