Premios Muévete Verde a la movilidad sostenible en Madrid
El Área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, dirigida por la concejala Ana Botella, convoca los premios Muévete Verde, que pretenden reconocer las mejores prácticas en movilidad sostenible emprendidas en la ciudad por empresas, asociaciones, instituciones o ciudadanos. Desde luego no es un premio que vaya a ganar dicha concejala, que es capaz de ir a la peluquería en horario laboral con dos coches oficiales.

El Ayuntamiento de Madrid (como el de Barcelona) tiene un grave problema con la contaminación, un problema medioambiental que afecta a la salud de sus ciudadanos, una contaminación que proviene principalmente de los coches que circulan por sus calles y avenidas. Por tanto, es una loable iniciativa que convoquen este premio. Pero aún sería mejor que la propia corporación municipal se aplicara el cuento y desarrollara una política efectiva de movilidad sostenible. Podría empezar, sin ir más lejos, por crear esos kilómetros de carril-bici que su alcalde, Alberto Ruiz Gallardón, lleva prometiendo desde hace años.

Pero, hasta que se construya el carril-bici, los madrileños se tendrán que conformar con estos premios Muévete Verde, que, más que nada, sirven como hipócrita promoción tanto para el Ayuntamiento como para las grandes empresas que ganan el premio cada año. Es el quinto año que se convoca Muévete Verde y va dirigido a cualquier empresa, centro educativo, centros comerciales, centros sociales, institución o, incluso, persona individual que realice buenas prácticas que beneficien a la movilidad en la ciudad de Madrid.

Se valora para conseguir el preciado galardón los planes, estrategias, estudios, auditorias y programas de movilidad, las campañas de concienciación o formación, medidas de fomento del transporte público y alternativas no motorizados, es decir, caminar, montar en bicicleta, y medidas de eficiencia energética y disminución de emisiones. También puntúan medidas de mejora en los procesos de carga y descarga de mercancías, la creación de flotas verdes (vehículos más eficientes, más limpios) o la reducción o eficiencia en los desplazamientos (coche compartido, teletrabajo, proximidad residencial).

Si el propio Ayuntamiento y su personal se aplicara la mitad de estos puntos, la movilidad sostenible ganaría muchos enteros en Madrid. Por ejemplo, si la concejala de Medio Ambiente fuera a la peluquería andando, en transporte público o, incluso, en bicicleta, ya ahorraría al medio ambiente y a los vecinos de Madrid el gasto en gasolina y gases contaminantes que producen dos coche oficiales. Por poner un ejemplo.