Prevenir los incendios con una correcta gestión de los bosques
Prevenir antes que curar. Gestionar correctamente los bosques antes que recurrir a la intervención de los bomberos. El 95% de los incendios forestales se producen por actividades humanas que se practican en los bosques y en las zonas cercanas. Dicho de otra forma, el 95% de los incendios forestales se pueden evitar.

La Asociación de Colaboración en materia de Bosques (ACB), grupo al que pertenecen catorce organizaciones internacionales, ha hecho esta advertencia después de comprobar que en muchos países aumenta la frecuencia y la intensidad de los incendios forestales en los últimos años. Las causas principales son la falta de una buena política de gestión de bosques y los efectos del cambio climático.

A menudo, los incendios se inician en tierras agrícolas o de pastoreo y se propagan a los bosques cercanos. Se sigue quemando basura y residuos de los cultivos o directamente la vegetación para convertir tierras para cultivo o construcción. En cualquier caso, puede ser el comienzo de un incendio en la vegetación o el bosque adyacente. En particular, si la zona es árida y caliente. Sin embargo, con unas correctas y bien tomadas medidas se puede reducir el riesgo de que el fuego se propague.

En general, se tiene cuidado de no provocar un incendio en los mismos bosques, pero se olvidan esas zonas cercanas. Una buena práctica para evitar este tipo de incendios es mantener un paisaje variado, con cortafuegos naturales logrados mediante la combinación de diferentes usos de la tierra e, incluso, con diferentes especies de árboles.

Si se tienen que quemar los desechos agrícolas, es preferible hacerlo al inicio de la temporada seca, antes de que el paisaje circundante se haya secado demasiado, y no quemarlos si sopla viento fuerte.

Hay que tener especial cuidado en las turberas. Es casi imposible extinguir los incendios en estas zonas, como se pudo comprobar en los incendios que se produjeron en Rusia y que quemaron más de 14 millones de hectáreas y en los que murieron más de cincuenta personas.

Como es natural, una buena gestión de los bosques requiere una mayor inversión para labores de prevención, de control de quemas, avisos de alerta temprana y preparación ante los incendios. Pero esta inversión supone muchísimo menos dinero que afrontar las consecuencias de un gran incendio.