Primer intento de producir carne artificial a gran escala
La carne artificial todavía no puede considerarse una alternativa viable, sobre todo porque sale muy cara, pero quizá acabe siendo una solución clave para afrontar la escasez de recursos que conlleva la superpoblación mundial, junto con una dieta vegetariana.

Los intentos de crear fábricas de carne diseñada en laboratorio que la produzcan a gran escala son numerosos, pero ningún proyecto ha acabado de cuajar. Fundamentalmente, por la falta de rentabilidad. Ahora, investigadores holandeses de la Universidad de Wagenigen quieren llevar a cabo un ambicioso estudio para producir una gran variedad de carnes artificiales, incluyendo carne de res, cerdo y pollo.

La investigación contará con tecnología adecuada para intentar esta producción a escala, basada en un reactor de biotecnología que pueda cultivar células madre de carne en un enorme recipiente metálico, de 20 metros cuadrados, a partir de tejido muscular de los distintos animales.

Primer intento de producir carne artificial a gran escala
Aunque será la primera vez que se produzca carne de laboratorio a una escala tan grande, los mismos investigadores reconocen que incluso yendo todo según lo esperado, todavía falta mucho para alimentar a un pueblo de más de 2.500 personas, su primer objetivo. Y, sobre todo, para rebajar su precio, hoy por hoy su gran talón de Aquiles.

El impacto ambiental de la producción de carne artificial es otra de sus grandes ventajas, además, lógicamente, del ahorro de sufrimiento animal. Por un lado, la industria de la carne tiene una profunda huella de carbono, con emisiones que asustan: en torno al 10 por ciento de dióxido de carbono, el 65 por ciento de óxido nitroso y cerca del 40 por ciento del metano del total de las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el ser humano. Según los expertos, el consumo de carne cultivada reduciría las emisiones de CO2 hasta un 96 por ciento.