Primera petición de fracking en Cataluña
Poco a poco, el fracking o fractura hidráulica se extiende por el mundo. Hace unos pocos años nadie sabíamos lo que era (no se había descubierto la técnica) y ahora la encontramos por regiones de todo el mundo, Estados Unidos, Canadá, Europa y, en España, en Euskadi y, el último caso, en Cataluña.

La solicitud la ha realizado la empresa Montero Energy Corporation. Son dos permisos de prospección de hidrocarburos llamados Darwin y Leonardo que afectan, en total, a más de setenta municipios de varias comarcas catalanas, sobre todo, en la Segarra y en Osona. Es la primera petición que se ha hecho en Cataluña para extraer gas con esta técnica: perforar e inyectar a presión grandes volúmenes de agua, arena y productos químicos de gran toxicidad a gran profundidad.

Con esa fractura hidráulica, se logra romper las capas de pizarras y liberar el gas que contienen las rocas del interior de la tierra. Pero es un método, según han denunciado los grupos ecologistas en diversas ocasiones, que supone un grave riesgo para el medio ambiente y para la salud de las personas. Por ello, Ecologistas en Acción de Cataluña ha presentado alegaciones a dichos permisos de prospección de hidrocarburos.

Además, se ha creado la Plataforma Aturem el Fracking en Cataluña, un grupo que presionará para evitar estas peligrosas prospecciones, mientras que, al mismo tiempo, defenderá el desarrollo de las energías renovables.

Riesgo de terremotos

En el documento de alegaciones de Ecologistas en Acción se señalan los graves impactos ambientales y sobre la salud humana que puede provocar el uso de esta técnica. Diversos estudios han demostrado que el fracking contamina las aguas subterráneas y, también, la atmósfera. Además, requiere un alto consumo de agua (cada pozo, 19 millones de litros de agua al día), se contribuye al cambio climático y hay riesgo de accidentes por explosiones o, incluso, terremotos de hasta 4 grados en la escala Ritcher.

Por desgracia, la fractura hidráulica se está instalando en Europa, con proyectos previstos en Francia, Alemania, Holanda y Bulgaria. Algunas regiones españolas no están a favor de esta técnica: Cantabria tramita la prohibición y se han pronunciado en contra las Cortes Aragonesas y la Diputación de Valladolid.