Productos biodegradables beneficiosos para nuestro planeta
Los materiales biodegradables se encuentran en la naturaleza, qué duda cabe, pero también muchos de nuestros desechos tienen esta interesante característica, con lo que el concepto de desperdicio cobra una dimensión mucho más verde y, por lo tanto, positiva.

En este post veremos productos biodegradables que son de uso común y tienen efectos beneficiosos para nuestro entorno. O, por ejemplo, alguna que otra innovadora iniciativa que busca abrirse camino y lograr un uso mucho más extendido.

Sea como fuere, todos los ejemplos son precisamente eso. Aspiran a convertirse en propuestas capaces de inspirarnos para orientar nuestras acciones como consumidores. No siempre será posible convertir el humo en luz, como suele decirse en clave literaria, pero sí nos ayudará a sensibilizarnos.

De este modo, tener en cuenta el ciclo de vida de un producto no siempre significará aumentar nuestra huella de carbono. En ocasiones, ésta puede compensarse precisamente porque nuestra acción tiene esa segunda parte. Potenciar y priorizar este tipo de actuaciones será, por lo tanto, un punto verde a nuestro favor que el planeta nos agradecerá, y también nuestro bolsillo.

Significado de biodegradable

Antes de repasar una serie de desechos que pueden convertirse en un regalo para la naturaleza, para centrar la cuestión repasemos primero el concepto de “biodegradable” o “biodegradación”, su proceso.

Productos biodegradables beneficiosos para nuestro planeta
Si bien es una palabra muy utilizada, conocer su definición no resulta tan común. Por lo general, consideramos que un producto es biodegradable cuando puede descomponerse en químicos naturales mediante la acción de agentes naturales. Entre otros, el sol, los microorganisos, el agua, las plantas o, por ejemplo, los animales.

Se trata, por lo tanto, de una descomposición que se produce a través de un proceso biológico natural. Podremos crear las condiciones óptimas para acelerarlo, como ocurre con el compost, pero no aportamos nada artificial, que la naturaleza no hubiera podido hacer por sí sola.

Ser biodegradable no basta

Sin embargo, que un producto o material sea biodegradable no significa que bastará con dejar que pase un cierto tiempo para conseguir la transformación. Muy al contrario, deben coincidir una serie de circunstancias para poder determinar un tiempo concreto.

Productos biodegradables beneficiosos para nuestro planeta
Es más, aunque ser biodegradable significa desintegrarse solo, para que el proceso inicie y llegue a término deben cumplirse una serie de requisitos. La biodegradación, por lo tanto, puede necesitar de tratamientos previos que ni mucho menos sean todo lo ecológicos que quisiéramos.

A su vez, tengamos en cuenta lo mucho que puede llegar a tardar la descomposición de algunas sustancias. Tantos años que, lógicamente, no podemos considerar que ser biodegradables significa algo positivo para el medio ambiente. Muy al contrario, estamos hablando de desechos que requieren un reciclaje, y que son altamente polucionantes en muchos casos.

Sin ir más lejos, frente a una cáscara de cítricos o de banana, que tardan en torno a los seis meses, el vidrio lo hace en unos cuatro mil años. O, por ejemplo, al lado de un trozo de madera, que lo hace en unos cinco años, el chicle precisa el doble de tiempo. Poca cosa al lado de otros materiales, es cierto, como puede ser el hierro, que necesita la friolera de uno a varios millones de años.

Productos biodegradables beneficiosos para nuestro planeta

Abonos y plaguicidas

Son muchos los productos compostables. Desde pieles de vegetales hasta las hojas que caen en otoño o incluso los posos de café, en sentido estricto siempre que sean ecológicos.

Además, por ejemplo, las cáscaras de huevo, el vinagre, el limón, el aceite de neem o las cenizas, pongamos por caso, son efectivos como ingredientes de pesticidas, y también pueden aplicarse solos.

En el caso del aceite de neem también tiene un efecto fertilizante que ayuda no solo a no contaminar sino a que el entorno sea más rico en biodiversidad.

Aprovechar las cenizas como abono, tras quemar ramas tras la poda, por otra parte, es un modo interesante de transformarlas en un producto biodegradable. Igualmente, por ejemplo, podemos usarla para confeccionar jabón, con lo que las aguas grises no lo serán tanto.

Productos biodegradables beneficiosos para nuestro planeta
O, por supuesto, podemos acolchar los suelos de los jardines o de los huertos ecológicos con diversos materiales vegetales, como paja, hojas o similares significa aprovechar desechos naturales. El entorno y nuestras cosechas saldrán beneficiadas.

Plantar árboles

El libro que se puede plantar para que crezca un árbol es una idea dentro del proyecto “Libro árbol”. Su secreto no es otro que toneladas de ingenio y cero residuos.

Simplemente, está confeccionado con materiales biodegradables que resultan compostables, al tiempo que se han introducido semillas entre sus hojas. Es decir, lo tiene todo para dar un bonito árbol después de su lectura. Bastará con enterrarlo y regarlo para que dé inicio el milagro de la vida…

Otra posibilidad es una reforestación de áreas naturales degradadas con árboles que crezcan abonados con cenizas procedentes de restos humanos o, por ejemplo, de nuestras mascotas.

Productos biodegradables beneficiosos para nuestro planeta
Los cementerios dejarían de existir o simplemente se minimizarían. ¿Una locura, o quizá una buena idea? Habrá opiniones de todo tipo, pero lo cierto es que ya son varias las iniciativas que lo proponen e incluso están llevándolo acabo.

Entre Silvoso y Portodoso, en A Coruña, hay un terreno de 35.00 metros cuadrados dedicado a este fin. La idea es que las cenizas reposen junto a los árboles, sirviéndoles de abono y dotándolos de un hermoso simbolismo que cada día tiene más partidarios.

Otras iniciativas similares, como Spiritree, también buscan unir ese lado poético con la contribución a la creación de zonas verdes y, sobre todo, a la reforestación del planeta. Se trata, en suma, de apostar por el ciclo natural de la vida.