Prohibir el tráfico en las ciudades para evitar la contaminación
Los coches y la ciudad parecen un binomio inseprable. Sin embargo, si de ciudades más habitables hablamos, entonces los coches directamente sobran por obvias razones. Y es que desde que las industrias acabaron relegadas al extraradio, los tubos de escape de los coches son, junto con la calefacción doméstica, los principales emisores de contaminantes en el entorno urbano.

Pero no solo eso, porque además de contaminar sitúan al viandante en un segundo plano insufrible, y lo mismo cabe decir de ciclistas y usuarios del transporte público, además del terrible paisaje urbano que dibujan y del estrés o, por ejemplo, de la contaminación acústica y lumínica que hemos de aguantar.

Por otro lado, vivimos en un mundo cada vez más urbanizado, en el que la población se concentra en ciudades que en muchos casos son megalópolis y grandes conurbaciones que abarcan áreas enormes que no parecen tener fin, envueltas en un smog que asusta.

Prohibir el tráfico en las ciudades para evitar la contaminación
Ante un escenario urbano tan gris, que al tiempo no deja de crecer, una población que también hace lo propio, y con ella el número de coches, -sobre todo se disparan las cifras en países desarrollados y emergentes-, el problema de la contaminación se agrava de forma alarmante.

Son conocidas las dramáticas situaciones que padecen Beijing o París, entre tantas otras grandes urbes que soportan una contaminación muy por encima de los niveles recomendados.

¿Qué podemos hacer para evitarlo, cuál es la mejor política?¿Se convertirá en tendencia la política de prohibir la circulación a coches especialmente contaminantes (diésel y parque antiguo) o quizá a todo el tráfico rodado?

Ciudades más verdes

Convertir las ciudades en peatonales puede parecernos una locura, algo imposible, pero lo cierto es que ya hay en marcha políticas que siguen ese camino con resultados sorprendentes, como ocurre en París o en Helsinki, la capital finlandesa.

Prohibir el tráfico en las ciudades para evitar la contaminación
Apostar por los coches y motos verdes, ya sean híbridos o eléctricos, es otra interesante posibilidad, ya sea mediante ayudas para comprarlos o a través de sistemas de alquiler de automóviles eléctricos en las ciudades, complementados con otros sistemas de alquiler de bicis y de bicis eléctricas.

París o Helsinki, un ejemplo

Ciudades como París y Helsinki, ambas capitales de países avanzados, son un referente mundial en movilidad sostenible y desde hace unos años están demostrando que, sin prisa pero sin pausa, se pueden aplicar exitosas políticas de movilidad sostenible.

La tendencia es encontrar el equilibrio que permita minimizar el tráfico rodado sin prohibirlo totalmente, dejando algunas áreas de la ciudad para disfrute peatonal.

Son muchas y muy variadas las armas que se utilizan para ir diciendo adiós al coche de forma progresiva, desde promocionar e incluso subvencionar el uso de la bici y del transporte público hasta prohibir los coches más polucionante o la creación de zonas peatonales.

Prohibir el tráfico en las ciudades para evitar la contaminación
También está siendo clave apostar por las nuevas tecnologías (aprovechar el revolucionario Internet de las Cosas) para ganar en eficacia y personalizar los servicios de transporte. Al tiempo, se consigue ahorrar combustible, con lo que la ventaja es doble.

El objetivo no es imponer sino convencer. La movilidad es una necesidad hoy en día, y si las alternativas al coche convencional no son factibles o simplemente no están a la altura, el fracaso está asegurado.

Por contra, acabar con el problemón del tráfico rodado, con la congestión y con la polución atmosférica que tanto nos perjudica (también a nivel de emisiones) requiere crear un sistema que funcione y haga innecesario el coche.

Se necesitan políticas decididas, que no cejan en su empeño al margen del partido político que esté gobernando, que se atrevan a innovar y a apostarde forma decidida por su objetivo. La meta es difícil de alcanzar, qué duda cabe, pero gracias a estas ciudades punteras cada vez va a estar más clara la senda que hay que tomar. La salud y nuestro bolsillo lo agradecerán. Ojalá cunda el ejemplo.