Proliferan los proyectos para construir embalses en el Amazonas
En el río Xingu, uno de los afluentes del Amazonas, el gobierno brasileño está construyendo ahora mismo el que será uno de los pantanos más grandes del mundo, el embalse de Belo Monte. Muchos ciudadanos brasileños están protestando porque lo consideran un atentado al medio ambiente. Cuando esté acabado, en 2015, producirá 11.000 megavatios de electricidad, el equivalente a la producción de once centrales nucleares, casi lo que genera la Presa de las Tres Gargantas, en China. Precisamente en este país ya se están sufriendo las primeras consecuencias negativas por la construcción del megaproyecto.

La población local de Belo Monte, así como indígenas y ambientalistas se oponen a un proyecto que alterará el entorno y forzará el desplazamiento de los habitantes de la zona. Belo Monte es una de las grandes batallas ambientales de Sudamérica. El proyecto HydroAysén, en Chile, es otra. Pero, en el caso concreto del Amazonas, son varios los proyectos que se están preparando. Con enorme riesgo para el medio ambiente.

El Amazonas, hasta ahora, ha sido uno de los ríos más respetados por el ser humano, corría libre, y alberga una de las biodiversidades más grandes del planeta. En los últimos tiempos, en especial Brasil, ha aumentado el número de proyectos hidráulicos en su cuenca.

La revista Nature se ha hecho eco de esta tendencia. Sólo en el río Tapajós, principal afluente del margen derecho del Amazonas, hay previstos dieciocho pantanos.

Por su parte, el geógrafo Mark Mullingan ha elaborado un trabajo para el King´s College de Londres en el que ha estudiado el número de presas de producción hidroeléctrica que hay en el mundo. El producto de ese estudio es una espectacular base de datos en la que aparecen 36.000 presas dedicadas a la producción eléctrica .

Hasta el momento, Brasil obtiene el 10% de su electricidad del Amazonas. pero si se acaban todas las presas proyectadas, en treinta años podría obtener el 50%. ¿Pero merecerá la pena?