Proteger los océanos, un negocio millonario sin explotar
Proteger los océanos es proteger el planeta y hoy, en el Día Mundial de los Océanos 2015 lo suyo es protestar por las amenazas que afectan a mares y océanos y, por otro lado, abrir una ventana a la esperanza que nos permita creer en un mundo mejor.

De lo primero se han encargado asociaciones como Greenpace, siempre combativas y dispuestas a llamar la atención a lo grande. En esta ocasión, entre otras muchas acciones en todo el mundo, sus aguerridos activistas han desplegado en el puente La Salve de Bilbao una pancarta de 250 metros cuadrados con el lema “Los océanos importan” y reivindicando la expansión de las áreas marinas protegidas, así como la promoción de la pesca tradicional frente a la pesca industrial.

¿Pero, es que acaso no importan? Precisamente, ese es el problema, que no nos importan lo que debieran y en lugar de abundar las reservas marinas, de hacerse un uso sostenible de un recurso tan valioso, acaban siendo un vertedero de basura. Un medio de transporte que resulta terrible para el entorno y, cómo no, una gigantesca piscifactoría de agua salada en la que practicar la explotación pesquera de un modo insostenible.

Un negocio millonario

Por suerte, hay activistas que tienen grandes planes para los océanos. Con motivo de la efermérides y de la reciente celebración de la Cumbre Mundial de los Océanos celebrada en Cascais, cerca de Lisboa, la organización mundial de protección de la naturaleza WWF ha hecho público el resultado de un estudio que considera la protección del océano un negocio muy, pero que muy rentable.

Proteger los océanos, un negocio millonario sin explotar
Según el estudio, llevado a cabo por la Universidad Libre de Amsterdam, expandir las áreas marinas protegidas podría genera hasta 920.000 milones de dólares en ganancias hasta 2050. La clave está en los sectores a los que se vinculan los ecosistemas marinos, con un gran potencial para generar muchos puestos de trabajo.

El informe prevé que las utilidades netas oscilarían entre los 490 y los 920 mil millones de dólares, en función de los escenarios, y durante el mismo periodo se crearían entre 150.000 y 180.000 puestos de trabajo. Tal y como afirma la asociación en un comunicado, se podrían triplicar los beneficios:

“Cada dólar invertido para crear áreas marinas protegidas permite multiplicar tres veces las ganancias a través de la creación de puestos de trabajo directos, la protección costera y una pesca sostenible”.

Proteger los océanos, un negocio millonario sin explotar
Los de WWF lo tienen todo planeado. Para lograr estas mareantes cifras, WWF explica que habría que ampliar las zonas en las que no se puede pescar. Actualmente, estas áreas protegidas son el 4 por ciento del océano. Según el estudio, sería necesario expandir las áreas marinas protegidas, prohibiendo para 2020 la pesca en el 10 por ciento de la superficie del océano y aumentar el porcentaje hasta el 30 por ciento en 2030.

Más turismo y reserva pesquera

Las áreas protegidas mejorarían la reserva pesquera mundial y atraerían el denominado turismo costero, que “fomenta el empleo y el comercio”, al tiempo que mejoraría la protección de las regiones costeras frente a eventos extremos que, con el avance del cambio climático son cada vez más frecuentes y virulentos.

Por lo tanto, al reducir el impacto de los desastres naturales, estas políticas de preservación marina “amortiguarían el impacto del cambio climático”. Pero no solo eso, porque un océano sano es una garantía de vida para el planeta, que también ayuda a luchar contra el cambio climático.

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Sumideros de carbono azul

La actividad humana es responsable del cambio climático, y también de la explotación de los océanos. No hay ni un palmo de la superficie marina que esté al margen de la actividad humana y el 41 por ciento de ella está “muy afectada”.

Aprovechando que la próxima Conferencia mundial del clima (COP21) se celebrará a finales de año, -del 30 de noviembre al 11 de diciembre en París-, nos recuerdan lo que la ONU no deja de repetir desde hace años: el cuidado de los océanos, sumideros de carbono que almacenan más del 30 por ciento del CO2, tiene tanta o más importancia que la reducción de los gases de efecto invernadero.