¿Qué puedes hacer tú contra la matanza de focas?
Cada año por estas fechas ocurre lo mismo, la tragedia se repite como un cruel designio de violencia y crueldad. Las imágenes y los vídeos que toman los activistas son tan duras, muestran matanzas de focas a palazos con tal virulencia que cuesta mantener la mirada más de unos segundos. A muchos no nos hace falta hacerlo, en realidad, para saber que la barbarie vuelve a imperar una primavera más, teñida de sangre y locura.

La matanza anual, la ceremonia pretendidamente ecológica que busca mantener a raya las poblaciones de focas en Canadá y Noruega es inmisericorde con focas adultas y también con sus crías. En tan sólo unos días, la industria de focas se cobra la vida de los ejemplares que entran en el cupo, casi medio millón este año.

Un negocio sin futuro

En efecto, este 2015, Canadá ha autorizado la caza comercial de 468.200 focas, concretamente 400.000 focas arpa, 60.000 focas gris y 8.200 focas capuchinas. La veda se abrió ayer, 12 de abril, en la costa este del país, en horas bajas para el sector, que no deja de registrar pérdidas y recibir millonarias subvenciones que finalmente no sirven para nada.

¿Qué puedes hacer tú contra la matanza de focas?
No en vano, cada vez son más los países que se oponen a la caza comercial de focas. En la actualidad 35 países prohiben los derivados de foca, entre ellos la UE, Rusia, Armenia, Taiwán, Kazajstán, Bielorusia, Estados Unidos y México.

Por otro lado, la industria peletera es la que se beneficia de su caza, pues excepto por su piel, por lo común la foca se descarta (despellejadas, sus cuerpos son abandonados sobre el hielo) y, aunque la caza sigue en descenso desde hace una década, la crueldad que conllevan estas masacres y su número sigue siendo de auténtico espanto.

¿Qué puedes hacer tú contra la matanza de focas?
Y, en fin, aunque poco más se puede decir al respecto, precisamente porque la realidad no mejora, es importante hacerlo, recordarlo, seguir alzando la voz mientras esta práctica sigue sin prohibirse. Únicamente la presión internacional tiene la llave para acabar con ello de una vez por todas, tanto a nivel institucional como de la gente.

¿Qué puedo hacer yo?

El activismo ciudadano puede hacer una gran diferencia. Pequeños actos y gestos cotidianos son los que, a la hora de la verdad, logran grandes cosas. Eso sí, la coordinación es importante, y en este caso las asociaciones nos orientan al respecto.

La Fund for Animal Welfare (IFAW) está luchando para acabar con esta locura, junto con otras muchas organizaciones proteccionistas. Por nuestra parte, los particulares podemos apoyar sus esfuerzos demostrando nuestro rechazo.

Como ciudadanos, escribamos a la embajada de Canadá en España o en el país de que se trate una carta en la que quede patente nuestro rechazo a la caza de focas. Ser respetuoso y argumentar clara y brevemente nuestra opinión es fundamental, así como enviarla en inglés o en francés, las lenguas oficiales de Canadá o, en todo caso, en español, junto a una traducción automática en cualquiera de estos idiomas.

Si no sabemos cómo enfocarlo, simplemente apelemos a la ética y a las pérdidas económicas que supondrá para el país un boicot internacional a sus productos, habida cuenta del creciente rechazo que esta práctica provoca. No olvides hacer constar datos de identificación, como DNI, nombre y apellidos.

¿Qué puedes hacer tú contra la matanza de focas?
Por otra parte, como consumidores también podemos demostrar nuestro rechazo, y no sólo negándonos a comprar pieles y carne, aceite y otros derivados de foca, algo complicado en la práctica en lo que respecta a algunos subproductos, pues pueden estar prohibidos, como ocurre en el ámbito europeo con la carne, por ejemplo.

No consumir bacalao procedente de aguas canadienses es otro de los boicots más efectivos, ya que éste es una importante fuente de alimentación de las focas y su matanza también tiene que ver con ello. Y, por último, ayuda a difundir el tema compartiendo artículos como éste o el vídeo de PETA, quizá demasiado explícito, pero efectivo.