Purificar el agua con la cáscara de la cebada
Utilizar la cáscara de la cebada como purificador de agua contaminada ha sido la brillante idea de Leigh Cassidy, una científica de la Universidad de Aberdeen. En concreto, la idea es utilizar un subproducto de la producción del whisky llamado orujo, es decir, el residuo sobrante de esas cásmaras, como ingrediente principal de un novedoso filtro.

Su aplicación experimental en un proyecto de limpieza de las aguas subterráneas contaminadas con arsénico está teniendo éxito en Bangladesh. Básicamente, se ha modificado ese orujo con un ingrediente secreto para obtenerse un compuesto orgánico bautizado como Dram.

Como es sabido, el arsénico es un elemento natural de la corteza terrestre que se encuentra en el aire, el agua y los suelos, llevando a situaciones de insalubridad que compromete la salud e incluso la vida en determinadas zonas del planeta donde se bebe de aguas subterráneas que contienen niveles peligrosos de arsénico.

Salvar a millones de personas

De este modo, purificar estas aguas polucionadas es de gran importancia, fundamental en algunas áreas en las que este elemento químico causa estragos entre la población, provocando miles, millones de personas enfermas y de víctimas mortales.

Evitar estos envenenamientos en Bangladesh es vital, pues sólo en este área hay unos 77 millones de personas en riesgo a diario, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es por ello que, dentro de este contexto de pobreza, esta es una apuesta natural y de bajo costo que se ha revelado como ganadora al combinar ingredientes de la zona -cáscaras de coco o de arroz, por ejemplo- con esas cáscaras de cebada fáciles de obtener como subproducto industrial.

Curiosamente, además, se da la circunstancia de que ha sido el empecinamiento de Cassidy en su método lo que ha permitido culminar el invento, pues en un principio sufrió un rechazo por parte de sus colegas y tuvo que continuar en solitario.

Gracias a su fe en sí misma, ahora podemos afirmar que el sistema es una realidad y tiene una gran eficacia. En concreto, el proceso de limpieza del agua ha de pasar varias fases, si bien son sencillas, ya que la clave está en la composición del filtro. En primer lugar se requiere la introducción del agua contaminada en un contenedor de acero inoxidable, desde donde se bombea hasta una zona donde se realiza el filtrado. Finalmente, vuelve a bombearse, limpia de arsénico en un 95 por ciento.